Alirongo, alirongo, el premio yo lo quito y yo lo pongo

Echo_and_Narcissus

«Dime, espejito mágico: ¿por qué la envidia impide que me den el Óscar al mejor traductor?» «Vaya morro que tiene el colega éste, tú»

Honda inquietud ha producido en círculos traductoriles (¿A que parezco el ABC?) la reciente decisión del bedel ministerial encargado del asunto de cancelar el premio nacional a la obra (hasta dicho momento) de un traductor (el mismo) y, ya de paso, el de poesía joven, por motivos económicos puesto que los recursos empleados en ellos tendrían que desviarse, es un suponer, a los más recientes premios nacionales de diseño de moda y de tauromaquia, diseñado este último a efectos de generar fastidio en catalanes, separatistas, y franceses, apuntadores a bombardeos, y su posterior restitución al olimpo de los premios (Óscar/Nobel/Nacional) al objeto de evitar suspicacias y una vez ingerido el reglamentario carajillo de anís «Machaquito» por el anteriormente mencionado bedel en la propia cantina del ministerio y con el beneplácito del director general de dimes y diretes del ramo (no de flores).

O sea, que se han traído un trae pacá lleva pallá con el premio de aquí tespero, ocasión que yo he aprovechado para refrescar algunas de mis habituales meditaciones sobre los premios, especialmente los de traducción. Me van a permitir que se las cuente a ustedes porque pueden ser de una utilidad vital para las nuevas generaciones (¿eh?), quiero decir, la juventud en general (¡ah!).

a) Los premios de traducción son siempre compartidos: Condición que comparten (mire usted por dónde) con los Oscars u Óscares a los actores. Por la vía, con respecto al plural de dicho premio, es conveniente consultar el debate, me temo que apócrifo, entre la FUNDEU y la RAE sobre el plural de Pokémon: ¿Pokémons, Pokemones o «los Pokémon»? (Claramente, la única opción válida es la primera puesto que: 1) esa tilde tan mal paría ya nos indica que es un término extranjero; y 2) siendo un acrónimo de «pocket-monster», el plural es con «monsters»). Bien, esta claro que a ningún actor o actriz, conste el primero o el último en el reparto, sea o no éste en orden alfabético, le van a dar ni el Óscar ni el Pepe con un papel mierdoso. Así pues, la concesión del premio depende de lo lucido del papel+el lucimiento del actor.  Lo mismo más o menos ocurre con los premios de traducción: nunca jamás verán ustedes que les den un premio al o a los traductores de, un poner, Stephen King, autor demonizado injustísimamente por quienes reparten estos y otros premios pero que empieza a ser reivindicado. Si a él no le dan el Nobel, no le van dar el nacional al traductor, hombre. Da igual que la traducción sea fastidiosísima y laboriosísima y luego quede lucidísima y fluidísima, que te darán morcilla (si vas al cóctel y se sirve tan sabroso embutido, cosa que dudo). En cambio, si traduces a un poeta camboyano que logró huir de los campos de la muerte y se refugió en un templo budista de Madagascar desde donde contribuye a la recuperación y al mejor conocimiento internacional de los makis, premio fijo aunque su poema más difícil y hermético sea: «Te amo y te hallo/como la loro al papagayo/en el mes de mayo». Para ello es conveniente dar una entrevista en cualquier Babelia o Babia en la que se resalte la dificultad de la rima yeísta «-allo»/«-ayo», la cuasi-imposibilidad de diferenciar entre «loro» y «papagayo» (por instancia, en turco), y el esfuerzo realizado al transferir del camboyano al cardabás (digamos) como un artesano que trabaja el cobre el ritmo de las pausas en los significativos silencios intervocálicos.

De aquí podemos extraer un subpunto un poco traído por los pelos:

a bis) No hay que permitir que el original estropee una buena traducción: Especialmente si se trata de lenguas raras que nadie puede comprobar. Condición compartida con el Nobel de física (que nadie entiende) y con el de economía (en el que no se permite que la realidad estropee una buena teoría). De verdad, hombre, ¿se creen que alguien va a ponerse a mirar si la traducción del camboyano de antes está más o menos bien (y la medida de la bondad estaría en su cercanía/adecuación al original)? Vamos, si es premio seguro, échale un poco de morro y puedes hacer lo que te dé la gana; un poner: «Encuentro tu amor/entre aves del paraíso/porque siento el calor/de la estufa de mi piso», con las aves en vez del loro y el piso en vez de mayo y nadie se atreverá a decirte ni mú sobre todo si el autor es de prestigio y mucho menos en cuanto te den el premio (puedes acusar de envidiosos y catetos a quienes te critiquen).

b) Los premios tendrían que darse mucho antes: Condición ésta única del premio a la obra (general) de un traductor y del Óscar honorífico ése que dan a algún carcamal. Es decir, en estos casos se suele tratar de personas reconocidas e incluso conocidas en el mundillo y además más pallá que pacá, entonces, ¿qué sentido tiene el premio? ¿No ser los últimos en reconocer que el tipo (o tipa) tenía su aquél para no quedar peor que la Mohosa? Y digo yo, ¿no habría sido mejor no darle nada a, por ejemplo, Paul Newman, ya que nunca le habían oscardado? Resulta que te has pasado la vida currando, que tus colegas te contemplan con afecto ahora que ya no representas ninguna amenaza, que has traducido setecientos ochenta y tres libros o protagonizado ochenta y cuatro pelis o filmes, que creías que jubilado venía de júbilo pero estás para sopitas y buen vino como mucho, que los ahorros de tu vida te permiten que el vino de las sopitas sea Don Simón pero del etiqueta negra, etc. ¿Y ahora viene todo quisqui a darte la tabarra con premios para que tengas que ponerte la corbata y estar un rato de pie oyendo discursos de tíos pelmas? Anda y que les den, con lo a gusto que estás con la mesa camilla y el brasero.

En cambio, si estos premios se te concedieran cuando eres un estudiante joven y prometedor, te llenarían de ilusión y te enfrentarías a la vida profesional con la frente bien alta, con lo cual, además, sería mucho más fácil explotarte porque en los momentos de desconsuelo podrías abrazarte a tu estatuilla (no la dan en los premios nacionales, creo) y consolarte pensando en la confianza que depositaron en ti. ¿Y cómo elegir a esos jóvenes prometedores?, me preguntarán ustedes. Pues da igual, les contesto yo, como verán por el siguiente punto (en realidad letra).

c) No pretendas que te nominen si no saben cómo te denominas: Condición típica de los premios literarios y en ocasiones del Nobel de la paz, por ejemplo, aunque la verdad es que no lo sé. Dejemos de lado lo de que los premios se concedan o no más o menos a dedo porque esto es más terreno de la literatura creativa, pero como no tengas padrinos, aquí tampoco te bautizas (válido para no cristianos también). O sea, yo puedo haber descubierto la mayor revolución de la física desde Tolomeo, que si nadie se entera, de poco me vale para el Nobel. Lo mismo se puede decir para el de literatura en este caso: como no te hayan traducido (y mejor al sueco), como mucho te dan un accésit en los juegos florales de tu barrio. En el mundillo de la traducción cabe la posibilidad de que pase menos gracias al punto a), es decir, que tú seas un don nadie, pero que tu autor sea más famoso que, por ejemplo, Pikachu, por seguir con lo de antes, y entonces tienes chance, que dirían también en turco pero escribiéndolo «şans». Es decir, primero alguien del jurado tiene que saber que existes, y luego ya veremos. O sea, que como al camboyano de antes lo publique tu vecino de abajo y se gaste lo que se suelen gastar todas las editoriales hispanas en promoción, vas aviado porque nadie se enterará. La única ventaja es que tanto tu vecino como tú podréis echarle la culpa a la piratería de que no vendéis ni os dan premios (el camboyano igual ni se ha enterado de nada porque nadie le ha informado, que ésa es otra).

De todas formas y volviendo al punto anterior (c)), ¿qué mejor forma de darse a conocer que recibiendo un premio en la juventud? ¿Qué más da a quién sea el joven que se le dé si luego igual no vuelve a hacer nada en la vida? ¿Por qué no concedérselo a algún sobrino en quien se pueda confiar? 

d) En general, sería mucho mejor que me dieran el premio a mí: Condición compartida por todos los premios, incluidos los sorteos de muñecas chochonas o juego de cuchillos del cocinero Tony (¡ojalá me tocaran esos cuchillos!, me digo siempre, pero luego resulta que no es un sorteo sino la teletienda). Es decir, me parece muy bien que les den premios a otros, pero después de que me los den a mí. ¿Por qué a ellos sí y a mí no, vamos a ver? ¿Qué pasa? Seguro que los premios están amañados y son todos unos enchufados, algo que cambiaría de inmediato si me los dieran a mí. Esto es curioso, si a alguien que te cae gordo le dan un premio, el comentario es «Todos sabemos que este tipo de premios están concedidos de antemano» y tal y cual, pero si el premiado te cae bien (no digamos ya si eres tú) todo son «Se trata de un premio de gran prestigio internacional y justamente otorgado» y bla, bla, bla, que parece que te hubieran puesto en el cuadro de honor de los Maristas. Y si no me los dan a mí, por lo menos que se los den a un pariente o amigo que invite. O mejor no, a mí y que además me inviten mis parientes y amigos para hacerme la pelotilla y se mueran por estar conmigo y yo pueda amenazarles con un «ya no te ajunto» que les haga temblar de pavor. Tengo que precisar que este último punto d) no tiene nada que ver con ese pecado llamado envidia sino con una justa retribución de los bienes del estado (en el caso de los premios nacionales). Y de aquí derivamos otro subpunto:

d bis) Si el premio no me lo dan a mí, hay que interpretarlo en clave de mi lucha antiimperialista: Condición compartida con todos los premios, exceptuada la muñeca chochona. Todos sabemos que los premios no son sino el reconocimiento que el capitalismo internacional hace a los sicarios del imperialismo, si el premiado es de un país en vías de desarrollo o del tercer mundo, o a uno de los representantes del capitalismo imperialista directamente. Véanse Tagore y Churchill respectivamente. También se conceden a agentes antirrevolucionarios que pretenden minar los logros del socialismo (Solzhenitsyn) o con ellos se intenta sobornar y pervertir a quienes no tienen los ojos cerrados ante los peligros de la reacción (Shólojov). Es decir, nunca me darán un premio debido a mi posicionamiento junto a los colectivos sociales que se resisten ante la injusticia que representa la lucha de clases planteada por el imperialismo capitalista que pretende imponer una globalización que pervierte la lucha del proletariado para conseguir espacios de libertad… Y si antes de que acabe de hablar (puedo estar bastante rato, en la facu iba a muchas asambleas) me dan algún premio, puedo asegurar sin temor a equivocarme que algo empieza a cambiar en el establisment cultural en este país, etc., o ser tan chulo como para vacilar con que ya era hora de que me lo dieran a mí si se lo han dado a Juanillo.

Total, que no está muy bien pensado esto de los premios, no, y además (y esto es verdad) no entiendo muy bien para qué sirven. ¿Para que pensemos que si nos esforzamos nos darán unas palmaditas y un muy bienvenido cheque con una paga extra? Si te dan un premio porque has hecho algo bien, ¿significa que el resto del género humano es chapucero? Si se lo dan a alguien que ha hecho algo excepcional, ¿significa que el resto del género humano es mediocre? ¿Es mejor una condecoración al mérito que una medalla con el Sagrado Corazón de Jesús si esta última es milagrosa? Preguntas candentes que puede utilizar en cualquier momento en una barra de un bar si se le ha acabado ya el tema del fútbol y no quiere meterse en líos de política.

Anuncios

Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Alirongo, alirongo, el premio yo lo quito y yo lo pongo

  1. Mer Ville dijo:

    Pozí, Menos mal que el bedel no es capaz de tamaña reflexión, que si no nos suprime el joven e insigne galardón a la Lidia -y no la de Quo Vadis?-.

  2. Mer Ville dijo:

    Sí que están muy bien, estamos de acuerdo, pero son de Homeclaro, es que tenemos los 2 blogs juntos. Y sí, increíble ¡aun cabría una mayor desolación!

  3. Oriol dijo:

    Hola, enhorabuena por el blog. Acabo de ver este articulo y creo que le puede interesar.
    http://www.lne.es/opinion/2013/10/17/admirable-traductor/1485075.html
    Un saludo.

    • Muchas gracias. Siempre es interesante ver lo que se escribe sobre la profesión. No obstante, en este caso podría haber estado hablando de bomberos o de panaderos, no es que sea muy preciso. Gracias de nuevo, de todas formas.
      Salud y pesetas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s