Ojo al bujero

Thomas Rowlandson - A Punch and Judy Show - Google Art Project

Pues sí, vecina, en las aglomeraciones hay que tener cuidado con los incidentes de hurto

Hace algunos años pusieron en Estambul una línea de tranvía que pasa por debajo de nuestra casa y nos lleva hasta la facultad. Con esto no pretendo insinuar que pase justamente por debajo de casa, sino por una calle que hay bastante más abajo (recuerden que la Nueva Roma, como la antigua, se construyó sobre cuantas colinas encontraron sus fundadores, de forma que parte de los habitantes, los más ingenuos, anduvieran siempre con la lengua fuera a fuerza de subir cuestas con la bolsa de la compra cuales Sisífos mientras que otros más astutos las bajaran como si nada); tampoco que el tranvía se construyera con la intención de llevarnos a nosotros personalmente a nuestro lugar de trabajo, sino que, por casualidad o no, pasa por allí. Viajar en dicho tranvía es una experiencia que todo turista que se precie debería probar aún a riesgo de sentirse sardina en lata, anchoa en aceite o mejillón en escabeche (por cierto, para el contenido de las latas se usa el verbo «estibar»; curioso, ¿verdad?) porque pasa por los lugares más hermosos de la urbe. Sigue un ratito la línea del Bósforo pasando por diversas mezquitas de fina estampa y por los antiguos cuarteles de artillería, cuya historia se enlaza en parte con la de una de las mezquitas, hasta cruzar el Cuerno de Oro por el puente de Gálata. Luego sube bordeando las murallas del palacio imperial de Topkapı hasta la plaza del Hipódromo, donde están Santa Sofía, la Mezquita Azul y otros monumentazos, y continúa hasta las murallas por la antigua «Mese», pasando por delante de la plaza de la universidad y justo por la puerta de nuestra facultad.

No les cuento esto con la intención de hacer propaganda subliminal de la última novela que he traducido y que a saber quién y cuándo la publica (aprovecho para decirles a mis estudiantes, si alguno me lee, que esta figura retórica se llama «preterición» y que según el diccionario «consiste en aparentar que se quiere omitir o pasar por alto aquello mismo que se dice») sino porque el ayuntamiento, en su deseo de ayudar a los turistas menos avezados, hace que los mensajes transmitidos por los altoparlantes del tranvía sean traducidos al inglés, lengua más o menos franca en la actualidad en el sentido de «lingua (franca)» y no de sincera, ingenua, bizarra, elegante, patente o tal, acepciones que también recoge el diccionario (aprovecho para recordar que «bizarro» es un «falso amigo», que a su vez es un calco de «faux-ami», calco relacionado sólo muy remotamente con el papel inventado para mancharse los dedos al usarlo en máquinas de escribir). Pues bien, siempre y cuando no se hayan perdido, como me ha pasado a mí, las frases en inglés que pronuncia una armoniosa voz de señora o señorita, si es que así lo ha querido ella, se parecen tanto al inglés genuino como un huevo a una castaña, en mi modesta opinión, y, antes de que empiecen a estrujarse las meninges, me permito recordarles que el objetivo del dicho anterior es no encontrar parecido alguno («¿Y si el huevo es de los morenos o pardos? ¿Y si la castaña es pilonga?» «No me seas pesado, niño, que te pego de calcamonía en la pared»).

Todo se debe a una concepción de la traducción basada en la idea de que las lenguas son unas hileras de palabras, reunidas en obras voluminosas de nombre «diccionarios», pegadas una detrás de otra como con salivilla, de tal forma que para comunicarle a un forastero lo que sea pertinente basta con ir pasando al extranjero (idioma) cada una de las palabras que diríamos en la nuestra (lengua). A ver si me se ocurre un ejemplo… Un poner, yo pretendo comunicarle a un niño: «Niño, ven acá pacá, que te doy un capón»; si el mencionado tierno infante fuera angloparlante, podría decirle lo siguiente acudiendo al preceptivo diccionario: «Child, come here to here, that I will give you a rap» cosa que me da en la nariz que el niño no acabará de entender pese a que me he contenido y no he dicho «castrated» ni «capon». Aunque la rama de la lingüística llamada «pragmática», que estudia el uso de la lengua, nos dijera que esa expresión en español de España va acompañada por un vigoroso tirón del brazo (acto ilocutivo) del interfecto (niño) que hace casi innecesaria cualquier explicación o traducción, eso no haría desaparecer los problemas que presenta el uso correcto, pertinente, adecuado y demás zarandajas de la expresión «ven acá pacá». Otro poner: puedo usar «niño» como término general o si soy sevillano, «nene» si soy cordobés, «chaval» en Castilla («pishiya» en Sevilla) y, muy probablemente, «quiyo» en toda Andalucía, pero no sabría traducirlo exactamente igual a o de otras lenguas. Si «child» es «niño», ¿«kid» es equivalente a «quiyo» o a «nene»? ¿Cómo se dice «cuchifritín» en árabe si es pecado comer cerdo? Menudo dilema, ¿eh? Y no me meto con los pibes y demás de ultramar.

Ahora que hablamos de inglés en los transportes públicos me he acordado de que alguien argumentaba que la prueba de que el inglés es muy ahorrativo estaba en que en el ferrocarril suburbano ellos anuncian «Mind the gap» y nosotros «Tengan cuidado de no introducir el pie entre coche y andén» quitando además, no sé por qué, los artículos a «coche» y «andén» lo cual, en cuanto a ahorro, es como el chocolate del loro (no «the parrot’s chocolate»). Creo que una traducción más correcta desde el punto de vista del escopo dinámico sería algo así como «Ojo al bujero», pero igual hay quien no está de acuerdo. En suma, que hay veces que las cosas se dicen de otra manera y ya está y si simplemente decimos lo mismo que en nuestro idioma pero con palabras extranjeras resultará la mar de raro como poco. De hecho, sonará a lo que en turco llaman «Tarzanca», que no es la lengua mangani, sino la forma en que se supone que habla el Tarzán de las películas antiguas. Bueno, pues no sé por qué, en Turquía hay cierta tendencia institucional a que las traducciones al inglés suenen a mangani. ¿Una muestra de su orgulloso antiimperialismo? ¿Algún primo de alguien que estuvo de Erasmus en Dublín batiendo el récord de ingestión de Guinness? ¿Qui lo sá?

En lo que respecta a este fenómeno lingüístico, dos anuncios del tranvía me tienen preso de amores el corazón. El primero es el que se oye al llegar (de vuelta) a la última estación en Kabataş y que traducido muy libremente, entre otras cosas porque no me lo sé de memoria exactamente, reza, bueno, no reza, dice así: «Ésta es la estación término, intercambien la estación para usar la estación de funicular». Bueno, lo cito como lo recuerdo, pero sí sé que hiere los oídos que repitan la palabra «estación» unas diez mil quinientas veces. En turco llevan muy mal lo de los pronombres porque no tienen género, así que no les importa repetir para que quede claro, pero en otras lenguas la verdad es que chirría. Aparte de que no creo que intercambies nada, ni siquiera cambias de estación, sino de línea, pero en fin.

El otro anuncio de altoparlante me atraía tan poderosamente que hoy he decidido grabarlo con mi nuevo súper-teléfono (súper para mí, claro, que el otro móvil que tenía era de disco) para, con la ayuda sobrenatural que espero que no me falte (gracias, Supermán, que diría Homero) incluirlo en esta entrada, por ejemplo aquí. Pues no he podido y he tenido que hacer un apaño, pero no es culpa mía, es que ahora ya no dejan subir archivos de sonido. En fin, el anuncio dice en inglés, aparte de un «Dear passengers» casi conmovedor, «please be careful about the probable incidents of larceny in stations and trains». Lo que más me llamaba la atención era esa misteriosa palabra que yo oía como «lashing» o algo así (tampoco me quitaba el sueño no entenderla bien) y que acabé descubriendo tras arduas investigaciones que era «larceny» (mentira, no hice más que mirar en wordreference), término del que nos informa la güiquipedia que no sólo es de los tiempos de Maricastaña, sino que además ha desaparecido como figura legal en los códigos del Reino Unido siendo absorbido por el más genérico de «theft». Uséase, como si dijéramos que el hurto es un robo. Pero, ¿en qué cabeza cabría que por los altavoces del metro de Madrid (o Barcelona) previnieran contra los «probables incidentes de hurto»? ¿Mande? ¿Lo qué (que dirían mis sobrinos los almerienses)? ¡La gallina (que diría yo)! También es verdad que avisan de lo de no introducir el pie entre coche y andén, que para cuando terminan has metido la pata hasta el corvejón. En cuanto a los incidentes (no estoy seguro de que no digan «incidencias») además, fíjense, no son «posibles», es decir escasas, sino «probables», o sea, no poco frecuentes. Al asustado viajero angloparlante apenas le servirá de consuelo saber que en turco no existe esa sutil diferencia.

Pero, se preguntarán ustedes porque yo hace tiempo que dejé de hacerlo, ¿por qué se complican la vida pudiendo decir «beware of pickpockets» o algo así, que además les serviría también para los francoparlantes, que en estos asuntos no es que se rompan la cabeza precisamente y dicen «güikén» y tal? Puede que se deba a una concepción filosófica de la traducción y las lenguas extranjeras que hace poco discutíamos en esta bitácora (no me acuerdo con quién, mil disculpas) y que se basa en que lo que no suena raro, no es extranjero. Pero, ¿cómo vas a decir eso de picar los poques, hijo mío («quiyo»), con lo corto y lo simple que es? Mejor suelta lo de los incidentes de hurto, que en Arriba y abajo y en Downton Abbey no hablan tan a la pata la llana, sino con mucha más finura, casi como derramando lisura y dejando aromas de mixtura y eso que con el doblaje siempre se pierde. Nada de «mind the gap», mucho mejor algo infinitamente más largo, que es más elegante. Que, oigan, que no digo yo que lo de «larceny» no sea una palabra de lo más normal, pero yo no la había oído en mi vida.

De todas formas, siempre será mejor que aquel lema, creo que de la organización de Estambul 2010 pero bien podría ser de la Bienal, que consistía en varios sugerentes imperativos del tipo «descubre», «escucha», «participa» y tal. Estos eran fáciles de traducir, pero todo se complicó con el verbo «izlemek». Como asumo que ignoran para qué se usa, les diré que, entre otras cosas como «seguir», significa algo así como «mirar con atención» y es el verbo (moderno) que se usa para los espectáculos, la tele y demás, hasta el punto que a partir de él se ha formado la palabra «izleyici» que corresponde a nuestro «espectador». Y ahí la fastidiamos, porque al cuñado correspondiente no se le ocurrió cosa mejor que tirar de diccionario y traducir el imperativo por «spectate», o sea, «especta», que suena casi como «expectorar» (cualquier flema o secreción molesta). Y ahí tienen ustedes autobuses y tranvías luciendo orgullosos el lema «Istanbul: discover, listen, see, participate, spectate», aunque no en ese orden. Daba la impresión de que tendrían que darte ganas de carraspear después de tanta actividad.

En suma, que si quiere usted traducir bien algo, cualquier cosa, lo que debe hacer es agarrar un diccionario e ir buscando, palabra por palabra, las equivalencias más raras que vea y así le quedará una traducción más chula que un ocho. Igual no la entiende nadie, pero no es misión suya luchar contra la incultura. Si los extranjeros no saben su propia lengua, que la aprendan en su pueblo.

Anuncios

Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
Esta entrada fue publicada en Carteles y letreros, Lengua turca, Uncategorized, Viajes. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Ojo al bujero

  1. Abdullah Yalvac dijo:

    No escribo por motivo de decir que se leo sino para decir que estoy de acuerdo con usted sobre la rara traducción en el tranvía a pesar de saber que le da igual. -Ahora he hecho una preterición, creo… O ¿me equivoco?-
    Un saludo señor.

  2. Pepe Zafra dijo:

    Aunque no soy alumno de usted, ni viajo en tranvía, ni despegaría nunca del cero en un examen de cualquier idioma salvo el patrio (recuerdo ahora que en un texto ofrecido por el profesor Karim para su traducción y en el que no aparecía camello alguno, yo hice que dos hermosos ejemplares deambularan por mi folio casi desierto), comparto su desagrado de usted ante las traducciones excesivamente lineales.

    Respecto a la errónea concepción de dos idiomas como dos hileras de palabras intercambiables, he desempolvado el viejo manual del normalmente adusto Hjelmslev para extraer este párrafo no exento de cierto lirismo: “Cada lengua establece sus propios límites dentro de la ´masa de pensamiento` amorfa, destaca diversos factores de la misma en diversas ordenaciones, coloca el centro de gravedad en lugares diferentes y les concede diferente grado de énfasis. Es como un mismo puñado de arena con el que se formasen dibujos diferentes, o como las nubes del cielo que de un instante a otro cambian de forma a los ojos de Hamlet. Igual que la misma arena puede colocarse en moldes diferentes y la misma nube adoptar cada vez una forma nueva, así también el mismo sentido se conforma o estructura de modo diferente en diferentes lenguas”.

    O sea, que tal vez la nubecilla “gap”, al cruzar los Pirineos, adopte una forma distinta a la de un simple “bujero” (y no sólo para Hamlet), y se derrame sobre nosotros en esa lluvia de palabras que usted menciona, y donde la célebre “economía del lenguaje” brilla por su ausencia.

    • Estimadísimo amigo: Me parto con sus modestias. La cita de Hjelmslev no sé si tendrá mucho lirismo o no, pero poética es una jartá (a lo mejor es poesía épica o dramática, no sabría decir). Y la economía del lenguaje está evidentemente infravalorada: cuanto más largo, mejor (casi me atrevo a escribir “contra más largo”, pero al final se me ha encogido la tripa).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s