Dos pares son cuatro

Kulikov Fair 1910

Que me ha dicho mi señora que le pregunte si tienen ustedes el de las sombras del Gris ése

¡Cuánta razón tenía el señor ése que decía que la Naturaleza imitaba al arte! Poco después de publicar, uséase, de que se hiciera pública, la entrada de la semana anterior pude leer un comentario a una noticia que me pareció de lo más genuinamente progre en el peor de los sentidos. La noticia hablaba de la enorme ventaja que la librería virtual de la Amazonia tiene sobre las librerías físicas del Mundo Real (M.R.) puesto que cuenta con muchísimo más feed-back, que no significa que uno se alimente por donde defeca, sino que los clientes / pacientes / alumnos regurgitan sus opiniones sobre las acciones activas del agente. Un poner, cuando yo estoy dando clase y veo a una moza dale que te pego con el telefonico recibo como back que mi feed no le resulta demasiado interesante y cambio de táctica pedagógica y le doy un grito, o no, lo más probable, y sigo a mi rollo tan contento.

Bueno, pues los amazónicos son capaces incluso de saber lo que la gente sub-raya en sus dispositivos electrónicos de lectura de libros visuales. En la noticia ponía qué frases eran las más subrayadas pero se me han olvidado porque, la verdad, me importaba tanto como a la estudiante del teléfono lo que yo digo en clase. Personalmente, subrayo mucho lo de «comprar pan y huevos», pero no es una frase que suela encontrarse en un libro de alta literatura.  A mí me parece muy bien que la gente sub-raye y que la librería virtual se fije en esas cosas, y mejor todavía si las cuelgan en su página o lo que sea del Feisbuh, como hace mi sobrina Carmen con frases filosófico-románticas y versos de canciones que le gustan, para que nos sirvan de inspiración a todos. De inspiración o de distracción porque resulta difícil no quedarse un rato embobado meditando en la profundidad de sentencias como «El ignorante afirma, pero sólo el necio se queda sentado en él» o «Tu amor vale más que una eternidad sin ti» (para estas tonterías he buscado en Guúgel «frases profundas» y «frases románticas»; les recomiendo encarecidamente que no repitan semejante majadería si le tienen aprecio a su salud mental). Esas citas pueden ser incluso peligrosas porque yo mismo, sin ir más lejos, me he puesto a escuchar «Born to Be Wild» y «Highway to Hell», se me ha calentado la cabeza y he quitado el pen-drive (o «pluma-conduce») sin darle al botón de expulsar el dispositivo (que siempre me ha sonado a ordinariez, no sé por qué).

Recapitulemos: que la librería internauta recibe mucha retroalimentación que se supone que les sirve para ofrecer un mejor servicio a los clientes-usuarios. Pos me parece mu bien. Sin embargo, en los comentarios comentaba un señor al que no le parecía tan bien. Dicho señor (enseguida comprenderán cómo deduje su sexo a pesar de las falsedades que corren por la malla mundial) afirma lo siguiente: «Pues a mí me importa un huevo lo que subraye la gente, ni lo que los lectores crean que es bueno o malo». Supongo que en esta frase hay que entender «un huevo» como distinto a los que compro en la tienda con el objeto de freírlos (por ejemplo) puesto que no tendría mucha lógica y resultaría en un efecto perlocucionario fallido o chungo. El otro significado posible (vulg. testículo, úsase más en plural, entre otras cosas porque el español sólo tiene un dual que es «ambos») puede inducirnos a la confusión porque, no sé él, pero yo le doy una relativa importancia a cada una de mis gónadas y de su frase se deduce que él no mucha. A no ser que en lugar de un par tenga dos pares («Eso es un comentario con dos pares de huevos», bonita expresión que no sé si me acabo de inventar), encuyocaso, por supuesto, no le importará un huevo puesto que aún le quedarán tres.

Pero su opinión me llenó de congoja. ¿Por qué este amable ciudadano no le da importancia a los gustos de la gente y los lectores? Me parece muy bien que diferencie entre gente, que va en autobús y mancilla los libros subrayándolos, y lectores, poseedores de gusto aunque erróneo y que se desplazan en taxi. Pero, ¿a cuento de qué esa manía? ¿Le han hecho algo? Menos mal que enseguida nos lo explica: «Yo escribo lo que puedo y como puedo y lo que creo que tengo que escribir, y todo ello conmigo mismo como única obligación moral». (A mis estudiantes: ejemplo de polisíndeton.) Acabáramos… Es que es ESCRITOR. O sea, AUTOR. O sea, CREADOR. Es perfectamente natural que esté por encima de esas miserias. Además, muy sartriano, se tiene únicamente a sí mismo como referencia moral. Hace bien no teniendo en consideración el poco gusto del personal porque el AUTOR-CREADOR no tiene que darle explicaciones a NADIE, como no sea a DIOS y a la HISTORIA, como otro señor de cuyo nombre no me acuerdo. Como muy bien dice, la chusma, digo, los lectores, leen MIERDA («yo no creo en aquello de “coma mierda; millones de moscas no pueden estar equivocadas”», explica), así que mejor no hacerles mucho caso.

¿Y por qué? ¿Por qué los lectores son tan aficionados a la mierda si son excrementos de comida ya digerida y habitualmente huele mal aunque comas gloria? Afortunadamente, otro amable ciudadano nos lo explica:

Antes las editoriales se basaban en la selección de lo que publicaban pensando en el tema, el estilo literario, la calidad de la prosa, la forma de narrar y el contexto social y cultural en que los libros circularian. Llegó el dios mercado y transformo la república de las letras en la república de los crrnumeros guiados por la pasion pecuniaria. (Sic todo, Carpintero Traductor)

Menos mal que existe gente con los ojos  abiertos y dos dedos de frente que nos recuerdan que ANTES ataban a los perros con longaniza y que ANTES no existían ni vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía, ni amores de Corín Tellado, ni huerfanitas seducidas por condes, ni niños bonísimos que se iban al infierno de patas porque en un momento de descuido tuvieron un mal pensamiento, les cayó en la coronilla un tiesto que los descalabró y no les dio tiempo para un acto de contrición… ANTES tenían la vergüenza torera de abochornarse cuando se veían obligados a escribir para la gente porque más cornás da el hambre. Como decía López, el de la Vega:

y, cuando he de escribir una comedia,
encierro los preceptos con seis llaves;
saco a Terencio y Plauto de mi estudio,
para que no me den voces (que suele
dar gritos la verdad en libros mudos),
y escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron,
porque, como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.

Claro, así no escribía más que MIERDA, que ni siquiera La vida es sueño es suya sino del Caronte el de la Barca (¿o del Barça?), pero por lo menos lo llamaba por su nombre: necia vulgaridad y no LA VERDAD. Y, por la vía, Plauto era más basto que unas bragas de esparto, pero si tenemos que retorcerlo para que sea un clásico ergo bueno porque es romano ergo DE ANTES, pues se retuerce y aquí paz y después gloria (Plautito, hijo, comerás gloria pero…). Por la misma vía, si las editoriales ahora sólo piensa en el dios mercado, tendrán muy en cuenta «el contexto social y cultural en que los libros circularán», digo yo. Pero, bueno, pelillos a la mar, para que se los encuentren los bañistas y se mueran del asco.

Todo esto se basa en una falacia bastante habitual, el error inverso, que consiste en tomar el efecto por la causa. Es decir, supongamos que los libros buenos los lee poca gente porque son difíciles (que es mucho creer, pero pongamos que sí); pues cierto personal infiere que si un libro se lee poco, es bueno. ¿Lo ven? Es como los estudiantes en un examen sólo que al revés: cuanto más escribas en el examen, mejor; cuanto menos lectores lean tu libro, mejor. Tanta elucubración conduce a situaciones curiosas como que se considere a Jess/Jesús Franco (d.e.p.) un gran artista (incomprendido) porque sus películas no gustan. No, oiga, no gustan porque son malas. Una película de terror tiene que asustar, del mismo modo que una comedia tiene que hacerte reír. Si te ríes con una película de terror, malo. No me vengan diciendo que engendros como Adolescentes perversas contra vampiros licántropos (que bien podría haber sido el título de una de sus películas) es una obra cumbre del séptimo arte porque por ahí no paso. ¿Que te ríes? Muy bien, pero no me cuentes que ésa era la intención del CREADOR. Esta afirmación mía, por supuesto, contradice el principio básico de la falacia: yo pienso que a la gente le gusta lo bueno, aunque podríamos discutir qué es «lo bueno». Es como el chiste del tipo aquél que decía: «A mí me gusta jugar al póquer y perder». Y le preguntaron: «¿Y ganar?». Y contestó: «Eso tiene que ser demasiao». Seguro que le gustaba más ganar, angelito. Aunque en cuestión de gustos, cualquiera sabe…

Siempre he creído que el autor que menos tenía en cuenta lo que pudieran pensar los lectores, aparte del primer señor que he mencionado, debía de ser Borges ya que la mayoría de sus chistes no hay quien los pille porque los hacía pa él y pa su primo. Si en lugar de «primo» leen «amigo Bioy Casares», mejor que mejor. Por ejemplo, el prota de su cuento «La muerte y la brújula»… ¡se llama como el autor del Kalevala! ¡Ay, que me meo de la risa, tía Felisa! ¡Voy a leerme un rato la Enciclopedia Británica! ¿Ven? Ahora un lector chusmoso (de «chusma») preguntaría: ¿Kalequé? Pero Bioy Casares sabría lo que era y lo encontraría muy gracioso. Pues bueno, el mismísimo Bioy Casares cuenta que, cuando era joven, un viejo escritor le explicaba: «Escribir lo que no has de publicar no es escribir». Y yo aún diría más: «Y publicar lo que nadie se va a leer no es publicar» (y, por lo tanto, no es escribir). Pero, en fin, pa gustos, los colores, que sarna con gusto no pica. Si no quieres que te subrayen, allá tú.

Demonstration on October 17, 1905 by Ilya Repin (adumbration 1906)

¡Viva, viva! ¡Por fin salió otro del Código Da Vinci!

Anuncios

Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
Esta entrada fue publicada en editoriales y librerías, Libros, Libros electrónicos. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Dos pares son cuatro

  1. Pepe Zafra dijo:

    No es difícil atacar la postura extrema del Exigente Lector (y, para mayor desgracia, AUTOR y CREADOR) a quien nada importa la opinión del vulgo; pero tampoco lo es ridiculizar la posición contraria: la de quien ve en la aceptación masiva de un texto una señal poco menos que providencial de su valía. Esa aceptación masiva puede entenderse en el sentido actual de la mefistofélica mercadotecnia y demás blablablá, pero también en la añeja y romántica concepción del Volksgeist (no, nada que ver con Poltergeist) o alguna otra entelequia por el estilo. Si te fijas, la falacia a la que te refieres podría ser reescrita sin dificultad del siguiente modo: “Supongamos que los libros buenos los lee mucha gente porque son fáciles (que es mucho creer, pero pongamos que sí); pues cierto personal infiere que si un libro se lee mucho, es bueno. “

    Supongo que la bondad/maldad (en sentido estético) de una obra literaria nada tiene que ver con la estadística. Creo que ambas cosas: el valor estético y la aceptación popular, discurren por caminos separados que a veces pueden confluir (fíjate en V.N. y el éxito –todavía incomprensible para mí- de Lolita) y a veces no. En verdad, son temas muy diferentes. Lo que habría que dilucidar es si existe algo así como lo “bueno” en literatura y si eso “bueno” tiene algo que ver con los números, quiero decir, con la contabilidad de lectores o de amazónicos subrayados. A riesgo de ser vapuleado por tu pluma incisiva (¡pero los dioses me libren de ello!), pienso de esto último que no.

    • Queridísimo amigo Pepe: Cierto, no creo que las estadísticas de venta de un producto cualquiera tengan que ver con la bondad de dicho producto, sino con las técnicas de mercadotecnia en general en las que Nabokov, sin ir más lejos, era tan diestro. Técnicas que son totalmente independientes de la calidad, porque puede haber productos óptimos y pésimos que vendan una barbaridad. Por ejemplo: no sé si las galletas Príncipe Estrella venden mucho o poco, pero están exquisitas. Otro ejemplo: las coles de Bruselas también venden (espero que poco) y son repugnantes. En ambos casos las ventas podrían ser independientes de la calidad, pero como no tengo datos estadísticos, pues no lo sé, pero podría ser.
      De todas formas, y a usted que es filósofo le consta, yo no hablaba de eso (por cierto, le recomiendo que vea la magnífica película Gracias por fumar, no será alimento para sus valores morales pero sí para su capacidad retórica en el sentido antiguo de verba volant porque la palabra –oral– es ligera y alada). Mi modesta ira iba dirigida hacia cierto tipo de individuos que desprecian al resto del género humano, con excepciones, por no ser tan exquisitos como ellos. Se les olvida, o no, que lo importante es, sobre todo, leer, sea como acto o actividad. Nadie empezó leyendo a Dostoyevski o a Faulkner por mucho que se empeñen en presumir de lo contrario. El otro día alguien me decía que obras como Crepúsculo no son literatura. Pues no sé qué serán, ¿bocadillos de jamón? Para mí tienen el valor de que en una época muy audiovisual todavía hay niños que leen libros como los de Harry Potter, gordísimos, y a lo mejor o peor acaban leyendo algo de mayor valor literario. Si a ese mismo niño le da usted a leer Lolita igual le quita las ganas de leer y encima es posible que le acusen de perversión de menores.
      Y jamás mi pluma, incisiva o no, se atrevería a vapulearle; puede que, como mucho, muerda el polvo el ala de mi sombrero cuando me descubra a su paso.
      Salud y pesetas
      P.D. Querido Pepe: perdona la diarrea mental, pero he estado corrigiendo exámenes. Espero que te hagas cargo.

  2. A mí por lo general me importan poco los comentarios o feedbacks que puedan dar otros lectores. Igual que leer un libro subrayado por otro en papel, me interfiere. Con según quién quizás pueda ir comentando en paralelo o antes de leer, pero el resto, pa después como mucho. No porque me crea mejor, normalmente es al revés, pq prefiero q me dejen disfrutar de lo poquito o mucho q pueda entender yo solita sin pensar en todo lo que no he entendido… De ahí que en los días pares de los años bisiestos a Borges no le soporte (en los impares me leo sus obras completas, que casi las tengo).
    Y ya no digamos si también tenemos en cuenta la tendencia que internet despierta en casi todos nosotros a decir sandeces en según que foros, y mucho me temo que quizás el foro ese amazónico se llene un poco de opiniones escritas sólo en mayúsculas, por poner un ejemplo poco claro.
    Por otra parte, menudo estrés intentar subrayar pensando que alguien va a registrar eso! si anda, me niego, xD.

    PD: a ver si le encuentro el enlace a uno de los mejores comentarios escritos jamás en esa librería amazónica. Es precisamente de las sombras del gregorio este y cómo me pude reir sin necesidad siquiera de leerme los dichosos libros (a mí lo de las sombras me hace pensar en maquillaje, pero en fin). Como no me fío de encontrarlo, si alguien le interesa era un comentario en el primer libro (en inglés), y es bastante popular en cuanto que ha circulado bastante y esas cosas (el comentario, digo).

    PPD: no sé por sus tierras, pero por aquí hoy es Sant Jordi, así que ¡feliz día de Sant Jordi! Sé que en otras partes no catalanoparlantes dentro de la esfera peninsular/insular patria se celebra el día del libro a secas, pero mola mucho más tener a un santo que mata dragones (para celebrar, digo).

    • (Viene del anterior) Huy, ahora que veo, mi respuesta al otro comentario casi sirve para éste también. Me fastidian enormemente los tipos que no dejan tranquilo al personal con sus códigos da Vinci y sus sombras de Gris y que, siendo tuertos, pretenden proclamarse reyes afirmando que el prójimo es ciego. Por cierto, como decía Perich, en el país de los ciegos el tuerto no es el rey, sino que está en la cárcel. Si encima dichos individuos aprovechan cualquier ocasión para hacerse propaganda y darse autobombo, peor que peor.
      Por cierto, aquí están muy orgullosos de que S. Jorge/Jordi fuera capadocio y, por lo tanto y hasta cierto punto, turco. Lo de matar dragones, no sé, me cae muy bien la rubia ésa de la serie. Yo sí le mando un enlace que sirve de resumen de toda la segunda temporada (espero que vea la serie porque si no, no tiene gracia).
      Salud

      • Bueno, sí, tiene razón, hay mucho código da vinci, sombreado y alquimistas por ahí (en este caso el alquimista en sí mismo claro ejemplo) que coinciden plenamente con su descripición. Peor aún, que pretenden dar lecciones y enseñanzas, desbancar clásicos y explicar el porqué de todo… lo dejo, q me exalto. Oh, y qué me dice usted de los que escriben pero dicen que no leen a nadie? ajeioñfjifadjialkjfeañoiefk

        Jejeje, el dragón del santo creo que era un poco más verde (al menos así lo pinté durante toda mi infancia). Y aunque no he visto la serie todavía, estoy más que enganchada a los libros (ayer aproveché el descuentillo para completar la colección), así que me he reido un rato con el vídeo 🙂 La serie todavía no me he atrevido a verla pq teniendo en cuenta que en algunos capítulos me he tenido q leer pasajes con un ojo cerrado y arrugando el entrecejo… soy un poco del lado aprensivo, parece ser.

        • Jooo… ¡Joder! ¡Qué mal me explico! Y de verdad, que repasándolo me he dado cuenta de que estaba mal redactado (una anfibología). Me molestan los listillos exquisitos que no dejan que el personal lea lo que quiera, por mierdoso que sea. Usted misma, sin rubor alguno, se está leyendo lo del hielo y el fuego. Me parecería de muy mal gusto por mi parte soltarle una filípica para dejara esos libros y se pusiera a leer, qué sé yo, La Ilíada. Peor es cuando dicen cosas como: “Yo nunca leo mierda porque contaminaría mi producción literaria, modelo de integridad y rigor”. ¿Por qué? Porque el mensaje es: “Yo soy un autor magnífico y cualquier opinión contraria es una muestra de ignorancia asnal”. Me molesta que me llamen cateto y traten de enredarme.
          Por cierto, la historia de la rebaja (en España) en los libros que se está leyendo, y hablo de antes de que se estrenara la serie, es curiosísima. La editorial vio que se vendían bien en formato electrónico y en tapa dura y pensó que se forrarían si los sacaban en bolsillo. Casi tuvieron que comérselos con patatas porque no tuvieron en cuenta que los compradores eran friquis que los leían en formato electrónico y, además, los compraban en tapa dura para poseer el objeto físico lo más voluminoso posible pero no querían para nada una miserable edición de bolsillo. O sea, que querían una hardcopy lo más hard posible y no paperback. O eso es lo que cuentan, que no me lo he inventado yo, vaya, que habrán sido otros.
          Saludos y expresiones

          • [Creo que hay algún tipo de duendecillo habitando en su blog. Más concretamente, en el gestor de los comentarios. Y más concretamente aún, un duendecillo cabrón. Pq no hay otra explicación para q se me haya borrado el comentario tan hermoso y edificante que le había escrito. Mi torpeza, inexistente por otra parte, no puede tener nada que ver, que se lo digo yo. (Esto es un poco como el mal de muchos… que se lo cuento y así me da menos rabia, disculpe las 5 líneas extras).]

            Creo que somos un par que no nos acabamos de explicar del todo bien 🙂 Y estamos de acuerdo en el análisis, me da. Habiendo pecado en el pasado yo misma de listillismo y pontifiquismo, me provocan sarpullidos (aunque sólo sea en mi mente) los censores de lo que vale la pena leer… En fin. Pequé aunque sólo en parte (nunca me puse a mí de ejemplo), pero sí que intenté convencer a gentes varias que dejaran de leer a las danielas de acero… Ahora he aprendido un poquito, he cambiado un pelín la estrategia y estoy aprovechando a las fanses del hombre sombreado para recomendarles al Marqués de Sade… No opino sobre su triología favorita, pero les dejo caer la recomendación. Todavía no me ha dicho nadie que se lo haya leído, pero si consigo que al menos una persona lo haga… 😀

            Ah, y de la historia del buen precio de los libros estos de los que hablábamos, no tenía ni idea, però sí que me sorprendió ver el precio (sin descuento), extrañamente barato para libros en lengua bárbara que despertó todos mis instintos urraquiles… (arramblé con ellos, más los del nombre del viento, q se los recomiendo si no los ha leído, y otros tantos más… vergüencita que me daba pasar por caja…). Si la historia que cuenta es cierta, benditos sean los frikis de este país 🙂

            Un saludo 🙂

          • Igual el duendecillo soy yo cuando me equivoco de botón para responder. Yo creo que no se ha borrado su comentario.
            En fin, lo que está claro es que la lengua sirve para comunicarse dentro de lo que cabe. Hasta que no inventen la telepatía, nos tenemos que apañar. Igual los del aifón se sacan de la manga una aplicación, a ver si la hacen también para androide, hombre.
            Por cierto, me parece preciciocísima su idea para aconsejar autores clásicos. Siempre he pensado que mucha gente tiene una idea equivocada de ellos. Por ejemplo, no conozco a casi nadie que diga que La Regenta es una caca, pero sí a muchos que dicen que seguro que es un plomo sin habérsela leído (yo mismo le quitaría la descripción de Vetusta del principio).
            Un saludo recíproco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s