Industrias y mudanzas de Carpinteruí: De higas y ojos

Antiochia - House of the Evil Eye

No me mires así, que yo también me he asustado

Cito de memoria, así que es posible que me equivoque, pero una de las anécdotas de Guillermo que han pasado a formar parte del folklore familiar es aquella en que los Proscritos deciden hacer un periódico (otro) y Violeta Isabel (si mal no recuerdo) se encarga de preparar el crucigrama. El resultado son tres letras horizontales y tres verticales y las definiciones «Lo que soy» y «Lo que abro y cierro». Las respectivas soluciones: «IGA» («Hija») y «OGO» («Ojo»). Ya les digo que cito por el folklore familiar, así que no sabría si la traducción es la de López Hipkiss, que para eso fue pionero en los asuntos guillermanos, o alguien posterior, que espero que me disculpe por no mencionarle debidamente.

Abusando de su paciencia (de ustedes) me voy a permitir explicarles los motivos por los que nos vimos obligados a abandonar el hogar familiar y buscarnos otro. No fue porque llegara a la mayoría de edad, que la física la cumplí hace mucho tiempo aunque tengo dudas de la mental, y tampoco es que el hogar fuera en realidad familiar, puesto que pertenece a un señor cuyo principal oficio debía de ser hacerse rico a nuestra costa alquilándonoslo, sino por derribo del bloque, finca o torre dependiendo de la comunidad autónoma o país hispano al que pertenezcan porque todas ellas realidades vienen a ser lo mismo.  El caso es que encontrándose Estambul en zona sísmica y esperándose en un futuro incierto un terremoto de agárrate y no te menees (qué expresión más desafortunada, vaya por Dios), el estado ofrece interesantes ventajas y ayudas para aquellos propietarios dispuestos a derribar sus casas y construirlas de nuevo según la actual normativa, de forma que, se espera, dichos bloques, fincas o torres no se vengan abajo y espachurren a alguien, incluidos sus residentes.

Los ladinos (no lo vean como un comentario antisemita, plis) propietarios de inmuebles han ideado una ingeniosa manera de conseguir una casa nueva y no pagar un duro (que, por otra parte, ya no son de curso legal): llegan a un acuerdo con un constructor (oficio respetabilísimo, altruista y filántropo como pocos, tanto en Turquía como en España) que, a cambio de alzar el edificio un par de plantas y recortar unos metros aquí y allá para hacerse con unos pisos él mismo, se encarga de todo, incluido el pago del alquiler en otro lugar mientras duren las obras para que los buenos propietarios no tengan que irse debajo de un puente. Como podrán inferir de lo anterior, lo problemático es cuando no eres propietario, cualidad común a todos aquellos que son inquilinos. En ese caso te darían bastante morcilla de ser Turquía país católico como el nuestro, pero siendo poco consumida aquí la sangre de puerco (incluso a mí dicho así me suena asqueroso), en otros tiempos probablemente nos habrían llevado a la fuerza a la Hayırsız Ada o Isla de los Desventurados, que era como los otomanos se deshacían de los perros callejeros, abandonándolos en un islote (futuro destino turístico, por otra parte) en lugar de envenenarlos con sabrosos embutidos como nosotros.

Bueno, pues que aprovechando la coyuntura de nuestro futuro desalojo, Mª Jesús y yo decidimos buscar por fin un piso del que pudiéramos ser propietarios en parte en un principio y en su totalidad posteriormente puesto que la primera década compartiremos ese orgullo con un simpático (espero) banco, una de cuyas ocupaciones consiste en prestar dinero a gente en nuestras circunstancias con la esperanza de recuperarlo poco a poco y llevarse como premio a su bondad, aparte de la satisfacción de ayudar al prójimo, unos suculentos intereses. Tras un largo impasse en el que esperamos que las autoridades militares nos informaran de si el sitio al que le habíamos echado el ojo estaba en zona de interés militar de primer o segundo grados, condición obligatoria para todos los extranjeros y trámite bastante prolijo (en el sentido español) puesto que la clasificación de zona de interés militar de primer grado es materia reservada y hay que consultar a la autoridad, militar, por supuesto, si el pisito en cuestión puede ser usado alegremente como observatorio por agentes de la KGB, por fin conseguimos instalarnos allí, de lo que se deduce que tampoco representamos una amenaza seria para la República de Turquía en un futuro próximo (nunca se debe decir de este agua no beberé). Lo malo es que ahora que estamos instalados no nos llega la camisa al cuerpo porque tememos que miradas envidiosas puedan frustrar nuestros planes de futuro hogareño y traernos mal fario, que hay gente muy, pero que muy mala por el mundo.

Y no es que yo sea supersticioso, que no lo soy, sino porque haberlas haylas y no es superstición cuando es una realidad como un puño que las personas envidiosas pueden malfariarte con la mirada en cuanto te vaya un poco bien, que si la envidia fuera tiña… Si tienes un niño flaco, feo y cabezón, no tienes que preocuparte, pero si es guapo y regordete como rollo de manteca, mejor que lo salvaguardes de las miradas, que los médicos todavía andan con el cuento de que no saben qué provoca el SMSL cuando está más claro que el agua. Pues bueno, todos los pueblos, al menos los dos o tres que conozco, han desarrollado diversos medios para protegerse contra las malas miradas fruto de la envidia. Aquí en Turquía lo típico es esa especie de ojo de cristal llamado con no demasiada imaginación «nazar boncuğu», puesto que «nazar» es «mal de ojo» y «boncuk» «cuenta», aunque según el diccionario también es la tapa del pozo porque ambas son cosas redondas con un bujero en medio (la verdad es que podría usarse para las piedras de molino, pero no). Consiste en una especie de torta de cristal azul marino de un diámetro correspondiente a la pasta que uno desembolse y sobre ella otras tortitas concéntricas de tamaño decreciente (si no, no se verían) y de color blanco, azul más claro y negro o azul marino de nuevo, que supongo que representan la cuenca del ojo, la esclerótica, el iris, la pupila y no sé si la catarata en los modelos más grandes y caros. Es bastante probable que la idea sea la siguiente: alguien te mira malamente con la intención de echarte el mal de ojo y tú puedes contestarle: «Te jodes como Herodes fastidias, que si tú tienes un ojo yo tengo otro, y de cristal, que es más duro». Doy fe de que funciona porque a veces me han pasado cosas buenas y me he encontrado con que llevaba uno con un alfilerito, si me acordaba de mirar y se me ocurría relacionarlo. También es cierto que me han pasado cosas buenas sin llevarlo y malas llevándolo, pero ni les he dado importancia ni se me ha ocurrido que hubiera una relación de causa-efecto.

2013-05-25 13.21.34

Ojos contra el mal de ogo en un puesto callejero donde también venden gafas para proteger los hogos, hoygan.

En España el sistema protector es o era un tanto más peliagudo. Peliagudo para los españoles residentes en Turquía, quiero decir, porque consiste en la famosa higa. Veamos el DRAE:

higa.

(De higo).

1. f. Dije de azabache o coral, en forma de puño, que ponen a los niños con la idea de librarlos del mal de ojo.

2. f. Gesto que se ejecuta con la mano, cerrado el puño, mostrando el dedo pulgar por entre el dedo índice y el cordial, con el que se señalaba a las personas infames o se hacía desprecio de ellas.

Resulta que aquí en Turquía es gesto feísimo y horroroso que puede provocar que te partan la cara, como corte de mangas o peor. Así que se pueden imaginar el escándalo que supondría el ponérselo a los niños con la idea de librarlos del mal de ojo. Ahora que lo pienso, igual era hasta divertido llevar al niño en el metro con uno de esos… Bueno, a lo que íbamos. Covarrubias nos informa de que no siempre fue así la higa, no:

La higa antigua era tan solamente semejança de el miembro viril, estendido el dedo medio, y encogiendo el indize, y el auricular: y asi se dezia medium vnguem ostendere.

Y añade un dicho que siempre me gustó mucho (según él, de Marcial): «Mee yo claro, y una higa para el médico», en el sentido de «gesto […] con el que […] se hacía desprecio», claro. Es la famosa peineta que con tanta gracia hace un antiguo presidente de gobierno y que en mi casa, no sé por qué, llamábamos «peseta», clara corrupción de «peineta» porque no tiene ni pies ni cabeza lo de llamarlo peseta (al gesto).

En fin, que tiene uno que andarse con pies de plomo porque gestos que en un lugar son de lo más bienintencionado que existe, por no decir finísimos y elegantísimos, en otros sitios pueden ser casus belli. Como aquí, que, si me permiten el chiste malo, en lugar de librarte del mal de ojo igual acabas con un ojo morado. O como otro gesto del que me he acordado y que se mencionaba en muchas guías turísticas (anglosajonas): mostrar la planta de los pies. Las guías advertían que éste era gesto bastante feo en Turquía. Pensando en cómo puedes mostrarle la planta de tus pies al prójimo, me atrevería a decir que en otros países también es feo, sin ir más lejos, en España. Por mucho que lo hiciera el mismo presidente de la peineta, yo no pondría los pies encima de la mesa en casa de la duquesa de Medina Sidonia. No me fuera a echar el mal de ojo.

P.D. Añado una importantísima información que me ha proporcionado Inma Gutiérrez López que me ha obligado a replantearme mi teoría. Probablemente «peineta» venga de «peseta» y mi padre tuviera razón:

http://www.fundacionlengua.com/es/hacer-peseta/art/208/

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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13 respuestas a Industrias y mudanzas de Carpinteruí: De higas y ojos

  1. aidagda dijo:

    Me ha encantado. Reconozco que no soy supersticiosa pero tengo todos los sistemas anti mal de ojo que han tenido el detalle de regalarme, tengo la “figa” de Brasil, Il corno rosso que me dieron en Sicilia, el amuleto que describes que me regalaron en Estambul y mi favorito: el ekeko peruano.
    El ekeko es un señor que lleva encima todas sus pertenencias y representa a una divinidad de la alegría, la fecundidad y la abundancia (y seguramente los calmantes para el dolor de espaldas).

  2. Celia Filipetto dijo:

    Una planta de ruda macho en casa combate la envidia.

  3. Mateo Cardona dijo:

    Me sorprende que quede al menos un lector del Guillermo de Richmal Crompton, gracias a quien dejé de buscar la música de vientos de un tal Whistler, tras descubrir que en realidad era un pintor admirado por las señoras sordas. ¡Enhorabuena!

    • ¡Uy! Pues en casa se le tiene mucho aprecio y tenemos bastantes anécdotas guillermanas que han pasado al lenguaje familiar. Como la expresión “caramelos duros” (Guillermo le regalaba a su padre caramelos duros, que no podía comer, siguiendo la teoría de que es más fácil hacer desaparecer los regalos no deseados).

  4. Carlos dijo:

    Muy bueno Rafael, siempre te leo .
    Abrazo desde Montevideo

  5. por estos lares también se te lee.Esperamos veros pronto.

  6. Quiero responder a Mateo, en relación a la mala suerte y como protegerla a través de la planta de ruda, esta sin lugar a dudas es un medio util, yo vengo varios años tratando de compartir información de este tipo, espero que les sea de utilidad.

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