¡Y usted que lo vea!

Bathing at Long Branch, -- 'Oh, ain't it cold' (Boston Public Library)

«Me sa secao de repente la sudor y me quedao como destemplá». «Pues vete con cuidao no te vayas a constipar»

Ando que no levanto cabeza con un fuerte catarro, así que me perdonarán que me tome algunas libertades y desbarre más de la cuenta porque, como el ratoncito del chiste, «estoy malito». Echando un vistazo al diccionario me encuentro con que la palabra viene de «catarrhus» (que a su vez viene del griego), que significaba «flujo», por aquello de que te fluyen los mocos si no lo impides con un pañuelo de fina gasa o un tisú de celulosa o, mismamente, papel higiénico «El Elefante». El diccionario nos deja bien claro que la palabra se refiere, sobre todo, a los síntomas mocomucosos mientras que «resfriado» atiende más a las causas. Aunque en su segunda acepción lo da como sinónimo de catarro (y también de «enfriamiento»), en la primera lo deja la mar de claro: «Destemple general del cuerpo, ocasionado por interrumpirse la transpiración.» Es decir, que estás sudando como un pollo (Por lo visto, en mi tierra se les daba un poquito de pimienta a los pollitos cuando salían del cascarón para que no se murieran de frío y se pueden imaginar cómo sudaban. Me veo obligado a precisar que tengo mis dudas sobre la autenticidad de la anécdota folklórica), algo, digamos un aire frío, te corta el sudor de repente y, hala, ya está, destemplado. Hay que tener muchísimo cuidadito con esto porque si lo que te interrumpe la transpiración es un vaso de agua helada, a criar malvas seguro, y miren si no a Felipe el Hermoso, con lo guapetón que era. Ahora que lo pienso, claro que Dña. Juana enloqueció de amor. Si en vez de morirse el guaperas sólo se destempla y empieza a secretar abundante flujo de moco, seguro que se le pasan los amores y no se vuelve loca ni nada.

He ido a mirar también en el Covarrubias porque suelo partirme de la risa con él y nos dice que catarro es sinónimo de «romadizo», que no lo había oído en mi vida, y luego aclara (ésta es la parte donde me parto, si me disculpan el mal chiste):

Puse esto aquí, verbo catarro, sinónimo de romadizo, por si no pudiere llegar a sacar en limpio la letra r, que la obra es muy larga y la vida corta: proseguiré hasta donde Dios fuere servido.

Que se veía que ese día el hombre andaba optimista, ¿estaría romadizado? Más que un diccionario parece el diario de Robinsón Crusoe. Además, que no, que exagera, que me he ido a mirar la letra erre y sí que la hizo, y más letras incluso, y hasta cuenta en la entrada de «romadizo» la misma fábula que en «catarro».

En fin, lo malo que tienen los resfriados y catarros para los hispanoparlantes es la tercera denominación que usamos para tan insidiosa aunque leve enfermedad: «constipado», del latín «constipare», «constreñir», supuestamente porque se te constriñen o cierran los poros, impidiendo la transpiración antes mencionada. Pero como esto de las lenguas es un mundo la mar de curioso, en otros idiomas no se les constriñen precisamente los poros sino más bien el tercer (y pequeño) ojo. En realidad mi diccionario Spes, hecho, según el prólogo, con la intención de atender a las necesidades de los estudiantes religiosos, no habla para nada de ojetes ni de piel más o menos transpirante (recuerden que los enemigos del alma son el demonio, el mundo y la carne) sino de multitudes y apiñamientos, hasta el punto de que no sé si será el mismo verbo. Lo del apiñamiento puede ser también el motivo de que en otras lenguas de menos rancio abolengo le llamen constipado al estreñimiento por lo de la acumulación de heces fecales, pero no puedo estar seguro y bien podría ser lo del constreñir, que se parece a estreñir, que según el DRAE viene de otro verbo latino (stringere) que también significa  «apretar» o «comprimir» y que ha dado lugar también al adjetivo «estricto», lo cual quizás sea el motivo de que llamemos «sieso» a los señores en exceso serios.

Gracias a esta coincidencia semántica entre «resfriado» y «constipado», el genio hispano puede crear neologismos en otras lenguas en el encuentro tolerante entre culturas, como al parecer ocurrió con mi hermana cuando buscó en una farmacia francesa un medicamento curativo contra el «resfriation». Sinceramente, tengo mis dudas sobre este suceso apócrifo, en parte porque lo solía narrar mi padre, ligeramente dado a adornar y colorear las historias y claro exponente del origen de los mitos, pero la verdad es que podría habernos ocurrido a cualquiera si nos encontráramos en otro país, con el inglés como lengua vehicular y con las vías nasales atascadas o constreñidas las fecales. De ser cierto el suceso de mi hermana, angloparlante, casi seguro se trataba de lo último, y no por ser mi hermana, sino por las más que probables circunstancias y porque para un catarro lo lógico sería pedir aspirinita y tal. Lo del estreñimiento me trae a la memoria un chiste tonto que me van a permitir que les cuente, lo dicho, estoy malito, pero que necesita ser narrado en voz alta con acento andaluz (auténtico, no fingido). Es el del hombre que va al médico y le dice: «Doctor, yo es que cago duro»; y el médico le responde: «Ojalá cagara yo pesetas». En realidad es un chiste súper cultural por varios motivos: 1) el origen latino del verbo cagar («cacare», como pueden suponer, tampoco viene en mi diccionario Spes); 2) el uso de la moneda anterior al euro junto con la denominación popular de sus múltiplos de cinco, lo que puede dar pie a largas conferencias sobre el coste de la vida; 3) la necesidad de contarlo con acento andaluz para que, gracias a la palatización (Andalucía occidental) o velarización (oriental) de las vocales finales, se pueda provocar la confusión entre singular y plural que da sentido al chiste. Menudo rollo que me acabo de marcar, no me extraña que tenga fama de mentiroso.

Hemos hablado supra de las aspirinas. Es curioso, o no, ver que tanto en turco como en español existe el mismo dicho para el resfriado: una enfermedad que con medicinas se cura en siete días y sin medicinas en una semana (no hará falta que les recuerde que una semana tiene siete días, ¿verdad?). Sin embargo, el tratamiento varía ligeramente. Todos sabemos que la mejor cura contra el resfriado-catarro-constipado (que no constipación, como ya hemos dicho), consiste en un Cola-Cao (es admisible el Nesquick, que se diluye mejor) calentito con un chorrito (o chorreón) de brandy de Jerez (allá ustedes si se gastan una pasta en cognac francés para echárselo al Cola-Cao) y un poquito de miel (opcional), que si no se te cura, por lo menos dormirás plácidamente. En Turquía, en cambio, lo típico es tomarse una tilita (cuando todos sabemos que es para los nervios) con una rodaja de limón (esto está bien, vitamina C contra el riesgo de escorbuto) y miel asimismo opcional, que se ve que la miel es manosanto contra el catarro. Probablemente por el rollo macabeo de los poros (vid. «constipar» en el DRAE), en ambos países se cree que para curarse el catarro lo mejor es sudar, con lo desagradable y pegajoso que es, lo que popularmente se llama «sudar el resfriado» y que puede conducir a una peligrosísima deshidratación. Estando en Egipto de turismo mochilero en pleno agosto, conocí a un compatriota que tuvo la mala suerte de contraer un resfriado no me acuerdo de si en Luxor o en Assuan y decidió sudarlo. Pueden imaginarse la cara del recepcionista de la pensión cuando el tipo le pide un par de mantas (¡En agosto! ¡En Egipto!) para darse una cura por shock. Casi se muere el tío, desde luego es que hay gente pa tó.

La forma habitual que tiene el bicho virus de pasar de un organismo a otro es mediante el estornudo. O sea, no es que estornude él, sino que provoca que el paciente estornude llenando de mocos volantes a otros posibles anfitriones que lo alojen. Puede que por eso o porque los platónicos creían que el alma era aérea (anima, pneuma) y se escapaba al estornudar (o quizás fuera al peerse y por eso no comían habas, la verdad es que no me acuerdo), es tradicional conjurar el peligro mediante alguna palabra o dicho exorcizante. Los españoles, como buenos católicos, mencionamos el dulcenombre de Jesús, pero los cubanos, según nuestra amiga Mónica y como buenos comunistas, dicen, como casi todo el orbe, «salud», no sé si deseando una pronta mejoría o conjurando el peligro. En otras lenguas se dicen cosas parecidas porque esto de los idiomas es la repera de curioso. Por ejemplo, en turco lo típico es decir «çok yaşa» que podríamos traducir, gracias a nuestro conocimiento no sólo de ambas lenguas, sino también de las correspondientes culturas, como «larga vida», que en España se usará cuando el Felipe suba al trono («¡El rey ha muerto! ¡Rey puesto! ¡Larga vida al rey! ¡Tachán, tachán!»). Pero lo mejor es la respuesta porque, además de «gracias» o la réplica chistosa de «todos a la vez», lo suyo es contestar «y tú/usted que lo veas/vea», que en España usamos cuando alguien nos felicita un aniversario (usualmente del nacimiento, propio) y queremos ponernos castizos: «Que cumplas muchos más.» «Y usted que lo vea».

Podríamos seguir con cuestiones curiosas relativas al resfriado en ambas culturas, como por ejemplo los mocos y la habilidad rural de sonarse sin pañuelo y hacia el suelo (común con los futbolistas, por otra parte), o como el hecho de que en turco a caracoles y babosas se los llame «bicho-moco», o que si no te suenas y vas con las velas colgando los mocos te arrastran al río (historia real que me contaron en mi infancia y de ahí que siempre me ande con mucho cuidado y nunca me falte pañuelo en el bolsillo), e incluso referencias cultas a Joyce («the snotgreen sea». ¿Qué se creían? ¿Que no tuve mi racha de leer cosas raras?), pero ya me estoy hartando, así que les dejo con este dibu de Winsor McCay, el padre de los tebeos, creador de Little Nemo (que les aconsejo vivamente) y me retiro al lecho del dolor con un libro. Salud y pesetas.

Petit Sammy éternue

«Joé». «Salud». «Y usted que lo vea»

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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10 respuestas a ¡Y usted que lo vea!

  1. Sole dijo:

    ¡Cuidado en la cama!
    http://www.google.com/logos/2012/nemo/nemo12.html
    ¡A mejorarse!
    RIB
    Sole

  2. Hola 🙂 Esta mañana me levanté cansada y de mal humor, ya sabes, esos días en los que es mejor quedarse en cama… Después de clase vine directamente al trabajo, que no puedo dejar porque, sino, no comemos. Dentro de quirófano oigo el murmullo de los cirujanos, las órdenes que les dan a los instrumentistas y los comentarios políticos de turno. Por fin un ratito de sosiego. Me siento a esperar que me necesiten de nuevo. Reviso mi correo electrónico y comienzo a leer tu artículo. Mi semblante se va iluminando (lo sé porque mis compañeros me preguntan qué me ocurre y porque de repente me siento bien). Me río a carcajada limpia con el chiste del duro y la peseta y termino pensando que soy una chica afortunada al no haber pillado catarrhus desde hace muchos años. !Gracias por haber alegrado/salvado mi día! Ni te menciono que me encanta el artículo ni que tu blog es uno de mis preferidos 😉 !Que te mejores!

  3. aidagda dijo:

    La entrada perfecta para un día que propicia catarros y destemples varios.

  4. ¡Si que inspira el catarro! 🙂
    Me ha recordado las bromas que me hacían en mis años erasmusiles mis amigos guiris (eramos todos guiris, pero bueno) cada vez que les decía ¡Jesús! a los estornudos. Se partían, que no había quien estornudara a gusto así, pero bueno.
    Espero que ya haya superado el catarro, a pesar de lo inspirada que le quedó esta entrada.

  5. Alicia Dakota dijo:

    Me ha encantado. No sé si será el gripazo con el que me he despertado esta mañana y con el que he soñado toda la noche, pero me ha encantado.

    Saludos sudorosos (paracetamol y a sudarlo, anda que no).

    • A mí ya se me pasó. Por cierto, para sudar lo mejor es la aspirina. Se decía que el Johnny Halliday ése, a quien nunca pude tragar pero no creo que a él le importara, las tomaba para estar todo sudoroso en el escenario, que se ve que provocaba (no sé si náuseas). Salud.

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