¡Qué hartura!

Emmanuel Benner -Léda

¡Ay, pato, qué pesaíto que eres! ¿Otra vez? Bueeeno… Éste puso un hueeevo, éste lo cogió, éste le echó saaal…

Supongo que tendría que redactar una entrada llena de buenas intenciones para el año nuevo, pero, la verdad, no me apetece. En primer lugar porque no tengo muchas ganas de ponerme a pensar si debería dejar de jugar con el teléfono cuando la jefa me está hablando, de hurgarme los dientes con el tenedor en las comidas de departamento, de hurgarme la nariz y contemplar arrobado la presa mientras doy clase, o de asomarme a la ventana del despacho para escupir a los viandantes calvos. En segundo, porque la vida sería mucho más aburrida sin esos pequeños detalles, llámenlos inocentes manías si quieren, que mis buenos propósitos podrían eliminar por completo. Además, ahora estoy en un momento muy delicado y, si dejara de darle con el tiragüitos a la gata del patio, me sumiría en una profunda melancolía, como la de los violines del otoño.

Todo se debe a mi forma de traducir. Es decir, cuando tengo que traducir un libro, lo primero que hago, bueno, lo primero no, pero no es cuestión de empezar por el huevo de Leda, digamos lo primero que hago gordo es un borrador bastante decente si lo comparamos con lo que hacen otros compañeros por lo que he podido ver, pero en eso no me meto porque cada maestrillo tiene su librillo. Ese borrador tiene que ser bastante legible porque luego se lo lee Mª Jesús, que propone unas correcciones bastante discretas. Y, una vez discretamente corregido, lo agarro yo otra vez y le doy un repaso que lo dejo nuevo, es decir, que deja de ser borrador y ya pasa a ser cuasi-definitivo.

Pero la verdad es que es un rollo macabeo. Primero porque es volverse a leer todo el tocho una vez más (que puede ser la tercera si me lo he leído previamente) y no así por encima o «en diagonal» como dicen los miembros de tribunales que no se han leído la tesis correspondiente y se han limitado a mirar la introducción, la conclusión y la bibliografía, no señores y señoras, no, es leer con lápiz (y goma de borrar) y no precisamente para subrayar esas frases que parecen muy profundas pero que no lo son, del tipo «Pero lo que perdura, lo fundan los albañiles» para luego escribirlas rodeadas de florecitas en las carpetas azules de gomillas, sino para tachar, cambiar, podar, metamorfosear, cortar, estirar y, en suma, corregir como un descosido para que la cosa (o texto) quede legible (o sea, fluido). En resumidas cuentas: Nip & Tuck Corte & Confección, vaya.

¿Que qué es lo que manipulamos tanto (vid. Theo Hermans)? Pues muchas cosas,oiga. Yo los soniquetes, por ejemplo, los despacho sin empacho compasión, porque no me gusta lo que asusta espanta porque no suena bien. O busco sinónimos que no me caigan mal, no sé, andar en vez de caminar, que no sé para que lo pongo. ¿Empezó a caminar? ¿Echó a andar? Anda, mira, pos si no es lo mismo… ¿Contestar o responder? («A mí, no me contestes, niño») ¿Recordar o acordarse de? («Recuerda lo que te dijo tu amadísimo bisabuelo en su lecho de muerte») ¿Ve usted cómo hay que corregir muchísisimo? ¿Qué más? Uy, el orden de las frases que como en turco en distinto y muy fijo hay que darles buenos meneos. «Como tengo hambre, como»; no, mejor: «Como porque tengo hambre». ¿O «estoy hambriento»? Miren que en turco se dice igual pero en español no… Más cosas… ¡Ah, adecuarme al registro! O sea, el patibulario esbirro del malvado conspirador no va a decir «Disculpe, debo ausentarme un instante para defecar» (y ya me suena muy mal «ausentarme» con «instante» a lo mejor por la asonancia, y no creo que nadie use el verbo «defecar» refiriéndose a sí mismo), pero tampoco «Arto aí, que me cago por la patabajo», que es una vulgaridad (y no olvidemos que habla con su señorito o empleador), sino que usará alguna expresión más popular pero pretenciosa como «hacer de vientre» (que por primera vez oí, oída, en la mili) en una frase como «Usted disimule un momentico, que tengo que hacer de vientre».

O buscar referencias culturales que hemos puesto a la buena de Dios en el borrador. ¿Cómo se llaman en español los baños de Zeuxippos? ¿La piedra miliaria es «Milion» o «Millón»? ¿Es nombre propio o común/vulgar? ¿Solimán o Süleyman? ¿Magnífico o no? ¿Mehmet o Mahoma? Porque de chico leí un tebeo sobre la caída de Constantinopla y al sultán le llamaban Mahoma II, con un par de íes latinas mayúsculas. ¿O mejor Muhammad? Mojamé no, desde luego. Por cierto, ¿cambiamos la conquista de Estambul por la caída de Constantinopla? ¿Antemio era de Tralles, Talles, o Tales? ¿O de la madre que parió al pueblo ése que nadie sabe cómo se llama, que ya podía haber nacido en Barcelona el tal Antemio?

Lo malo es que dedico las mañanas a pasar al ordenador lo que he corregido sobre el papel y que he tenido que leerme previamente por las tardes. Es decir, en la etapa correctora el programa incluye sesiones de mañana y de tarde (matiné y suaré, respectivamente), a lo que hay que añadir que sigo con mis otras actividades habituales, de las cuales la que más me fastidia y hastía (¿dirá alguien «hastía»?) es corregir ejercicios, que no sé para qué los mando, bueno, sí sé para qué, pero me arrepiento de verdad todas las semanas. Ya pueden hacerse idea ustedes, por las mañanas corrijo, luego corrijo, después  corrijo, entonces ceno, me veo Gossip Girl o Últimas preguntas y me voy a la cama. Pues no es plan, vaya. Como para ponerse a hacer buenos propósitos de año nuevo, anda ya…

Menos mal que todo llega a su fin y le puedes dar a la tecla de «Delivery» y mandar el libro a la editorial. ¿Qué? ¿Que «Del» no es de «delivery»? ¡Apañados estamos! (Chiste cortesía de Willow, la colega de Buffy).

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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12 respuestas a ¡Qué hartura!

  1. Robert Falcó dijo:

    Joder, se me ha caído una lagrimita con lo de “Gossip Girl”. Creía que era el único que no veía “The Wire”.

    • Estimado amigo Robert: Las personas elegantes estamos más allá de las maledicencias de la chusma y vemos lo que realmente nos gusta. Me avergüenza confesar que vi The Wire, pero me lo tomé como un ejercicio de vulgaridad para aprender registros distintos (ahora que traduzco una novela policíaca me está viniendo muy bien). Por desgracia no puedo seguir como me gustaría las peripecias de la imbécil de Serena y mi adorada Blair porque me las han cambiado de horario, pero ya me gustaría, ya.
      Un abrazo añonuevero.

  2. Como siempre, espectacular. Has hecho un repaso estupendo a las típicas dudas que nos asaltan a los traductores literarios y cada una de ellas bien valdría para una entrada propia (yo prefiero racionarlo así; si no, luego me quedo sin ideas).

    Lo cierto es que yo también procuro hacer un borrador bastante decente desde el principio. Quizá sea más lento, pero creo que merece la pena porque considero que el ajuste posterior es menor una vez me ponga a cortar, estirar, modificar, mutar, mutilar e injertar. Las frases o términos que me crean dudas «enjundiosas» (algunas muy parecidas a las que comentas) los marco en amarillo y sigo traduciendo para luego dedicarles más tiempo en las revisiones siguientes. Así que sí, me suena mucho eso de leerse la misma novela tres o cuatro veces… Que si criba de adverbios acabados en «-mente», que si podemos prescindir de este gerundio, que si, «huy, esto me da que va a ser un anglicismo, deja que compruebo…». Y claro, como uno encima siempre está aprendiendo, pues la paranoia suele tocar a la puerta y susurrar al oído terrores como «¿en el segundo capítulo no habías traducido X de esta forma (que resulta ser incorrecta)?…». Así que CTRL+L que te pego. Por enésima vez.

    Lo dicho, Rafael: una de las mejores entradas de principio de año.

    Un saludo,

    Sergio

    • Muchas gracias por los elogios. ¡Ay, los gerundios! Tendrían ustedes que traducir del turco que son todo infinitivos, gerundios y participios (presentes, pasados, futuros y otros) y que no tiene oraciones compuestas como es debido. ¡Se vuelve uno (más) loco! ¿Y dónde está eso del segundo capítulo? ¿Y cómo y dónde lo puse? ¿Y para qué sirve control ele (que a mí no me funciona, parece)? Paranoias que alegran nuestra monótona vida, al fin y al cabo.
      Saludos bienintencionados de año nuevo.

      • En Word sirve para activar el menú de «buscar y reemplazar». Facilita mucho la vida, no creas. Eso sí, como no me fío mucho, siempre lo compruebo manualmente, por si a los 010010010101 se les va el santo al cielo y me la lían parda.

  3. zuleikha dijo:

    Es una pena que no hayan mas capitulos de Buffy, no? : /

  4. curribarcelo dijo:

    “[…] le puedes dar a la tecla de «Delivery» y mandar el libro a la editorial. ¿Qué? ¿Que «Del» no es de «delivery»? ¡Apañados estamos!”
    Jajajaja. Qué grande eres, Rafael.

    • Ya me habría gustado que el chiste fuera mío, pero no. De todas formas, me acuerdo con bastante horror de los tiempos MS-DOS pre-internet. No tenía ninguna gracia enviar manuscritos de varios kilos por mensajero internacional.
      Feliz año nuevo, por cierto. A ver si sigues ilustrándonos sobre el mundo de los localizadores.
      Un abrazo

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