Sir Mr. Cat, c/ Tejado, s/n

Steinlein-chatnoir

Now that we go slowly, let’s tell lies, tra la ra

No sé si les habré hablado alguna vez del club de lectura al que va Mª Jesús. Me parece que sí, pero no estoy seguro. En fin, el caso es que tienen cierta escasez de coordinadores porque supone algunas responsabilidades, entre otras leerse el libro, así que un par de veces me he ofrecido voluntario para serlo moi myself. Ahora que lo pienso, en realidad ha sido más bien como resultado de bravatas del tipo: “¿Qué te apuestas a que monto una sesión del club con…?”. Las chulerías vienen porque tendemos a pensar que lo que creemos que es difícil probablemente será horroroso para un extranjero, y con difícil quiero decir más o menos clásico. Sin embargo, todos los que damos o hemos dado clases de lenguas extranjeras (con la materna no es lo mismo) hemos podido comprobar lo dificilísimos que pueden ser los textos periodísticos, y nos creemos que son los más fáciles. Ya me les veo elevando una ceja, derecha o izquierda, con incredulidad, pero es verdad. Piensen que el extranjero a) no sabe mucho del vocabulario que sale en el artículo porque es familiar y a él le enseñan un registro más formal-estándar y b) no tiene ni repajolera idea de qué se está hablando. Para que lo vean, escojo tres frases más o menos al azar de las noticias de hoy: 1) “La mafia china sacaba mensualmente de España entre cuatro y cinco millones en metálico”, me apuesto lo que quieran a que el extranjero no ha oído en su vida la expresión “en metálico” o, lo que es peor y muy probable en caso de un turco, pensaría que es “en monedas”, con lo que la noticia ganaría el carácter de heroicidad digna del libro Guiness. 2) “Sheldon Adelson e Ignacio González, hoy en Sol”, comparto ignorancia con el presunto extranjero en lo que respecta a esos dos señores, pero por lo menos sé qué quieren decir con “Sol” y él, muy probablemente, no. 3) “El Gobierno calcula que si pide el ‘rescate preventivo’ la prima bajará a 150 puntos”, vocabulario excesivamente actual para un angelito que escribe redacciones sobre la excursión que ha hecho el domingo (¿Qué rescate? ¿La prima es ésta?).

Sin embargo, si yo les digo: “Buscando mis amores, / iré por esos montes y riberas; / ni cogeré las flores, / ni temeré las fieras, / y pasaré los fuertes y fronteras”, a lo mejor no entienden por qué paso los fuertes o les importa un comino, pero seguro que se enteran. A lo mejor miran en el diccionario “ribera” y “fiera” y te preguntan por qué dices “amores” en plural, pero se enteran. Entonces, ¿por qué los artículos de periódico tienen fama de fáciles y la literatura clásica la tiene de difícil? Pues porque pensamos en Góngora y gente así, pero hay cosas mucho más fáciles (incluso del mismo Góngora, como aquello que tanto le gustaba a mi padre de: “Hermana Marica, / mañana, que es fiesta, / ni irás tú a la amiga, / ni iré yo a la escuela”, que tiene menos mecanismo que un chupete una vez que les explicas que “Marica” es diminutivo de “María”). Por ejemplo, los romances, que es de lo que he planteado el club de lectura.

A mí siempre me ha gustado de los romances ese ambiente de dulzura lírica que suelen tener, como el de la mujer que le da de comer a su marido el hijo de ambos cocinado sin precisar la receta porque el marido había violado a su cuñada (hermana de la mujer) como en la historia de Tereo (Blancaflor y Filomena); o el del padre que quiere acostarse con su hija y para forzarla la mata de sed (Delgadina); o el del bastardo que venga la muerte de sus siete hermanos sin dejar que el malo se defienda (de Mudarra o de los infantes de Lara o Salas: “- Espéresme, don Gonzalo, / iré a tomar las mis armas. / – El espera que tú diste / a los infantes de Lara”). Como ven, todos un dechado de buenas intenciones. O aquél del marido que desaparecía todas las tardes y que yo tomaba por muy místico por culpa de Nuestro Pequeño Mundo (vaya pintas, oiga), pero que bien podía ser muy realista-social como me decía Mª Jesús, según el marido diga: “que vengo cansado / de buscar la vida” o “de ganar la vida”, y que luego me enteré gracias a la versión antigua del Joaquín Díaz de que el tío pendejo adonde iba era a casa de la vecina y encima le llevaba sayas y mantillas de su mujer, como para fiarte de los hombres.

Así que, para que no pensaran que los españoles somos sanguinarios y retorcidos, decidí incluir también algo más light y opté por el de “Estaba el señor don Gato”, ya que las cosas infantiles suelen ser menos crueles como, sin ir más lejos, Pulgarcito, lindo cuento en que unos padres abandonan a sus hijos (¡dos veces!) y luego Pulgarcito consigue que el ogro se coma a sus propias hijas y tal… Bueno, que escogí el de don Gato por aquello de que parece que se conoce por todo el orbe hispano, con variantes, claro, que es una de las gracias de los romances, pinchen aquí si no me creen. (A mí la variante de romance que más risa me da es aquella en la que “Mira, Nero, de Tarpeya / a Roma cómo se ardía” se convierte en “Marinero de Tarpeya”, que no tiene ni pies ni cabeza.) Como uno es un tipo responsable (a veces) decidí documentarme un poco sobre los textos y ¡oh, sorpresa!, me encuentro con que al escribir “señor don Gato” en el gúgel, me sale la Güiquipedia ¡pero en inglés! Me voy a la página correspondiente, miro a la izquierda (mía) buscando la versión española, no la encuentro (comprensible decepción), decido leerme el texto en inglés y me quedo con la boca abierta cual gruta o cueva (por aquello del “formidable de la tierra / bostezo”, ya que hablábamos del asunto) cuando veo que dice que:

This English version is familiar to generations of school-age children in North America due to its inclusion in several common elementary school songbooks in the second half of the 20th century.

Caramba, ¿y por qué a partir de la segunda mitad del siglo XX? Pero no acaba ahí la cosa, porque lo que sigue también tiene su miga:

The lyrics are loosely translated from the traditional Spanish song “Estaba el señor Don Gato”, but the melody is from a different song, “Ahora Que Vamos Despacio”.

Que la letra esté “loosely translated” me parece de perlas porque las canciones son como el doblaje y los subtítulos, que todo tiene que encajar, en este caso en la música. O sea, uno ha oído que la letra cambie más o menos (“Congratulations / Qué buena sueggte / A todos les diggé / Que tiamo solo a ti”, por ejemplo) o que cambie del todo (como las escabechinas que hacían las buenas monjitas con complejo de sor Citroën maullando canciones del Bob Dylan). Pero, ¿que se cante una canción con la música de otra? Eso no lo había oído en mi vida, será que soy burro y no tengo mundo. Tampoco se me habría ocurrido poner como ejemplo de “Ahora que vamos despacio” la versión de Boikot, que es un grupo la mar de cañero, como hacen en la Güiquipedia, sino otra con niños que pasean y quizás alguna monja de las de Bob Dylan acompañándoles, pero, bueno, son americanos. La verdad es que de su versión del don Gato pueden encontrarse los dos extremos, la de unos mozuelos un tanto capulletes (ésta), más comparable a lo de Boikot, y otras más clásicas y decentes como ésta  de los Hermanos Galleta que entona melodiosamente Buttermilk (Biscuit), que digo yo que tendrían que ser mantecadas (las buttermilk biscuits) o como las galletas danesas, pero que en realidad parecen más bien hojaldres o volovanes (de hojaldre). Bueno, no me voy a meter en si son galletas de manteca o de suero, que no viene al caso.

¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Porque me parece curiosisisísisimo que una canción popular española aparezca en los EE.UU. con la música de otra (o viceversa). Yo tengo mi teoría teniendo en cuenta lo de the second half of the 20th century, que, por cierto, da vergüenza ajena que en un país tan desarrollado no sepan usar los números romanos, y que la canción de las mentiras despacio siempre me ha sonado un poco a falangista, para ser más exactos a la OJE, tenga o no que ver, al fin y al cabo es una teoría mía y yo teorizo como mejor me parece. Pues se me ha ocurrido que igual fue cosa de algún brigadista internacional por quien no doblaran las campanas. Es decir, teniendo en cuenta que por lo general eran unos rojos peligrosos, es más que probable que alguno fuera pedagogo, maestro o algo así. Ítem más, siendo uno de los objetivos del comunismo internacional desespañolizar España en la rica multiplicidad de sus regiones privándola de sus más valiosas esencias (y de aquellos polvos estos lodos), ¿qué mejor manera de hacerlo que desarraigando las canciones populares infantiles de forma que los españolitos de futuras generaciones creyeran que sus tradiciones provenían de otros países y que no eran tradición sino folk-lore? No me digan que no sería un plan digno del Dr. Maligno.

Propongo, por lo tanto, que acometamos una campaña de rearme moral subrepticia. Es decir, ahora que los niños celebran Halloween en lugar de la noche de difuntos y se visten de máscaras en vez de ver el Tenorio y comer gachas con anís del mono, que les digamos que en los EE. UU. de A(-mérica) es típico cantar El agüelo McDonald tiene una finca, y no, niño, no es el de las hamburguesas, con la letra de Opá, yo viacé un corrá y la música de Yanqui Dúdel. A ver cómo se les queda el cuerpo y qué dice el Obama si es que se atreve. Venganza, hombre, que ya está bien.

P. D. El «Don Gato» de los dibujos animados en el original era «Top Cat», así que no tiene nada que ver. Habrán visto que he aprendido a poner comillas españolas, es parte de la venganza también.

Ven, guapito de cara, que te voy a hacer unas gachas en vez de una hamburguesa

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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15 respuestas a Sir Mr. Cat, c/ Tejado, s/n

  1. Alicia dijo:

    A ver, Dr. carpintero,
    ¿Ha intentado Ud. cantar el texto en inglés del susodicho gato con la música de “Vamos a Contar Mentiras”? Es absolutamente imposible. Ha dado Ud. en el clavo. Alguien ha estado flipando, posiblemente el contubernio repúblicano-masón del que habla, Como científico que es Ud. debería poner que la entrada de la “Güiqui” es dudosa. Y corregirla.

    Habría que hacer unas cuantas tesis doctorales sobre “Estaba el Señor Don Gato”, aunque no sé si estarán a la altura. El reto parece digno de Menéndez Pidal,
    Lo que más me ha gustado del artículo son los hipervínculos. “Linda Prima ” con los títulos de karaoke de la Guerra de las Galaxias son un absoluto shock. Es ud. el cronista de nuestra generación, Sr. Carpintero.

    • Pues los americanos de los estados unidos lo cantan así, como se puede comprobar mirando en el yotuve. Creo que el truco está en alargar la Ooooh del principio. A veces sí que soy un poco cronopio, sí. Lo mismo que Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán eran los Crosby, Stills, Nash & Young españoles. Salud y saludos.

      • Alicia dijo:

        Pues tienes razón, se puede cantar. http://www.youtube.com/watch?v=Uy3R65VW1-o
        Parece que va a a salir Antonio Banderas bailando un zapateado y vestido de mejicano.
        En todo caso, siempre me gustó el Sr. Don Gato.

        • Ya la cantaba Dña. Buttermilk Biscuit en el enlace que puse. No obstante, como todos son romances, se pueden cantar con la melodía de cualquier otro. Esta mañana, en la ducha, he probado a cantar Gerineldo y el Conde Olinos con las músicas de Vamos a contar mentiras y D. Gato y se puede perfectamente, suena raro, pero se puede. Gerineldo, Gerineldo / Mi caballero pulido tralará / Mi caballero pulido tralará. O: Madrugaba el conde Olinos / Mañanita de San Juan / Marra ma-miau, miau, miau / Mañanita de san Juaaan.

  2. Olaia dijo:

    Genial repaso a los romances y me apunto a la campaña de rearme moral. 🙂

  3. ¡Hola! Soy una estudiante de Traducción e Interpretación de la Universidad del País Vasco y he estado siguiendo vuestros blogs fielmente durante los últimos pasos. Hoy he decidido dar el paso de crear el mío propio y este es el enlace: http://www.olatztranslatesandinterprets.com/
    Estaría muy agradecida y me ayudarías a difundirlo y que compartamos nuestras cosas de aquí en adelante.
    ¡¡¡Muchas gracias y hasta pronto!!!

  4. ¡Buf! Esta entrada me toca de cerca. Para las prácticas del Máster de Traducción Profesional y Mediación Intercultural de la ULPGC tuve que subtitular un largometraje (cine independiente, de ese tan «especialito») la versión inglesa de la que hablas. La cara que se me quedó cuando empezaron a cantarla tuvo que ser de agárrate y no te menees. Claro, también quería que se pudiera seguir el ritmo, a lo karaoke («¡Pero si ese es el ritmo de “Ahora que vamos despacio”!», pensé estupefacto a la par que indignado).

    Te garantizo que fue un reto, porque también tuve que atender a las limitaciones del subtitulado. Sobre todo cuando se me borraron 48 minutos de subtítulos por la cara y tuve que volver a traducir esa parte. La debo de tener por alguna parte, si quieres, puedo enviarte mi humilde intento.

    Un saludo,

    Sergio

    • Perdone que me carcajee, pero se le debió de poner una cara digna de verla. Ja, ja, ja (ahí es donde me carcajeo). No sé cómo pudo conseguir que se “pudiera seguir el ritmo, a lo karaoke”, pero el mero intento ya tuvo que ser una empresa titánica. ¡Enhorabuena! Tendría usted que haber hecho una venutitada y sabotear la traducción pero, claro, igual le suspenden el máster y no está el horno para bollos. Por cierto, no se me asuste, pero aquí trato de usted a todo el mundo menos a mi madre. No espero lo mismo, sino más bien lo contrario.
      Otra cosa: el título de su máster ya tiene mandanga, pero lo que me ha llegado al alma es lo de la “traducción profesional”. ¿Se imagina estudios de “traducción amateur o aficionada”? ¡Ay, Dios! (Suspiro).
      Salud y ánimo.

      • Quedas más que excusado, Rafael; es que es un título curioso, por decir algo: creo que lo pusieron para darle más rimbombancia y salero al asunto (no apto para hipertensos). Por otro lado, lo malo de venutitear traducciones es que soy de estómago delicado y los extranjerismos se me repiten como si de ajos se tratara.

        Sobre la traducción, me tuvo «en jaque», sí… porque querer respetar las repeticiones de los versos y, al mismo tiempo, traducir «la versión extendida» de la «trama» (a ver cuándo sale el DVD, oiga), pues qué quieres que te diga; me compliqué la vida yo solo, porque creo que mis compañeros se limitaron a poner la versión española y ya está (lo cual también está muy bien y podría decirse que es lo más razonable).

        Un saludo,

        Sergio

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