Sinfonías tontas veraniegas: ¿The games o les jeux?

Tarzan of the Apes

Como sé francés e inglés, me puedo presentar a los Juegos Olímpicos en tiro con arco

Los deportes me aburren soberanamente. Esta afirmación daba mucho caché en tiempos, cuando hacer deporte era cosa de brutotes y los intelectuales se dedicaban a papar moscas. Luego la mala influencia de Javier Marías y demás compañeros mártires provocó que muchos progres salieran del armario y confesaran abiertamente que les gustaba el fútbol, incluso, aunque cueste trabajo creerlo, el Real Madrid. Ahora, como está de moda la vida sana y demás, se ve normal que te gusten los deportes, no sólo practicarlos, sino incluso verlos en la tele en caso de que no tengas tiempo (pero, entonces, ¿qué haces viéndolos por la tele?) ni oportunidades (esto tiene más lógica, no te vas a poner a saltar con pértiga en el pasillo de casa) de dedicarse a ellos como se merecen. Bueno, pues a mí siguen sin gustarme, ni siquiera verlos; es decir, preferiría ver otra cosa si no es molestia.

En fin, que no sé si tendrán noticia ustedes, pero este año se celebran en la ciudad londinense de Londres los nosecuantísimos juegos olímpicos de la edad contemporánea (citius, altius, fortius), que son unos juegos deportivos y no el parchís ni el dominó. Y estábamos viendo la inauguración o ceremonia de apertura en el vídeo, que para eso nos funciona todavía el uvehacheese o viciar y no tenemos que trasnochar ni ver las cosas necesariamente en directo, y yo no le estaba haciendo mucho caso, la verdad, hasta que algo me llamó poderosamente la atención (aparte de la poca idea musical que tenían los comentaristas turcos, que los Beatles, los Rolling y el David Bowie, vale, pero de los demás ni flores): resulta que cuando aparecían los grupos de horteras correspondientes a cada país todos haciéndose fotillos con el móvil, la voz altoparlante anunciaba el nombre de la nación nacional ¡primero en francés! y luego en inglés.

Me llamó la atención porque Londres está en Inglaterra y los ingleses hablan, en su mayor parte, inglés, así que sólo cabían una serie de posibilidades: 1) Como al fin y al cabo era un anuncio por megafonía, lo hacían de esa forma para que no lo entendiera nadie, como en los aeropuertos. 2) Resulta que la lengua oficial de la corte inglesa sigue siendo el francés y yo me había enterado mal el día que explicaron en clase lo del honi soit qui mal y pense. 3) Por esas cosas de la vida, la lengua oficial de los JJ. OO. sigue siendo el francés, que para eso se los inventó el barón de Coubertin para que los franceses no tuvieran que presentarse diciendo que eran romanos como en tiempos de Astérix (Juegos Olímpicos de la Edad Antigua). Supongo que la opción correcta es la tercera. Y eso me lleva a nuevas meditaciones (ociosas): se ve que el francés sigue manteniendo su vigor como lengua internacional en determinados foros y niveles (por ejemplo, en Eurovisión: “Royaume-Uni, dix points”) a pesar de que todo el mundo chapurree con mayor o menor fortuna el inglés (los franceses, por cierto, con no mucha fortuna, ¿será por hacer patria?).

Mi relación con el francés siempre ha sido conflictiva. Bueno, conflictiva no, tampoco es para tanto. Cuando empezamos a estudiar una lengua extranjera en el colegio, intentaron que lo hiciéramos por el francés. Craso error, en mi opinión, porque, como todo el mundo sabe, en los colegios exclusivamente masculinos el francés no goza de fama de ser en exceso viril (como tantas otras cosas, estudiar letras, sin ir más lejos) a pesar de lo que dijera aquel rey tan políglota que teníamos. Claro que lo comparaba con el italiano y, desde el punto de vista de un preadolescente en colegio no mixto, así cualquier idioma se las podría dar de macho. Por otra parte, el profesor se empeñaba en que pronunciáramos perfectamente y así fue como nos pasamos toda la primera clase (niños cordobeses, no dejen de tenerlo presente) intentando pronunciar de la forma más horrorosa posible “Qu’est-ce que c’est?” para exasperación del iluso profe, que no tenía muy claro con quién se jugaba los cuartos. Por cierto, en lengua almeriense se pregunta de forma muy parecida, pero con otro acento: “¿Quéeloquee?”. En suma, que el francés ni fú ni fá, aunque más bien hacíamos todos fú en cuanto nos lo mencionaban y nunca pasamos del frère Jacques, frère Jacques (copla de la que propongo una traducción alternativa a la tradicional y mucho más acorde con las horas canónicas: “Fray Santiago/¿Duerme usted?/Llame usted a maitines/Coño, ya”).

Pero luego resultaba que la primera lengua extranjera que aprendía un tipo tan fundamentalistamente viril como Tarzán era precisamente el francés. Es decir, primero aprendió a escribir inglés pero, como no tiene nada que ver con cómo se pronuncia, no sabía hablarlo, así que su amigo D’Arnot pues, ya puestos, le enseñó a hablar francés, para ver si así le liaba un poco más. Bueno, no nos despistemos nosotros tampoco. Lo de Tarzán y D’Arnot tiene que ver con la difusión del idioma y lo en serio que se lo toman los franceses. Es decir, a nosotros se nos llena la boca con que si el español es la segunda lengua del mundo después del chino y la lengua que más se estudia después del inglés, pero me da la impresión de que esperamos que nos valga con decirlo a ver si así los extranjeros se caen de una vez del guindo del dicho, se enteran y lo estudian de verdad. Sin embargo, los franceses, en cuanto ven a un buen salvaje como Tarzán, lo primero le meten un curso de  lengua y civilización francesas, por muy lord Greystoke que sea.

Encima, al menos en Estambul, los franceses, además de un centro cultural la mar de activo, también tienen unos pocos de colegios a los que va a estudiar la crème de la crème  y hasta la crème brûlée. Incluso… ¿A ustedes les gusta el fútbol? ¿Han oído hablar de un equipo turco que se llama Galatasaray? Pues bueno, también tiene su origen en un colegio francés, que sigue funcionando, por cierto. Pero si hasta las monjas españolas que había por aquí estaban en colegios y hospitales franceses…

Cuando nos vinimos a vivir aquí cualquier perro pichichi que tuviera una carrera y una profesión, especialmente liberal, te hablaba francés; con acento, pero francés. No como yo, que el acento extraño lo tenía, pero del francés ni patata. Y, por supuesto, todos los que hablaban francés sabían también inglés, que para eso lo habían estudiado en el colegio. Especialmente francófona era la gente de las minorías no musulmanas (armenios, rumíes y judíos), incluidos los judíos sefardíes, que por aquella época ya casi habían perdido el judeo-español. Total, que como además de lo suyo y turco hablaban francés y alguna otra cosa de propina, para cuando querías darte cuenta cualquiera te hablaba cuatro o cinco lenguas, aunque a ciertos niveles de fina estampa la lengua común era siempre el francés. Todavía de vez en cuando te puedes encontrar en alguna pastelería a unas abuelas hablando francés entre ellas. De hecho, en turco hay un montón de vocabulario que viene del francés, sobre todo de cosas relacionadas con la casa moderna no tradicional. Del español, casi nada, pero, claro, nosotros no tenemos un buen puñado de colegios españoles por el mundo.

Con tanto colegio de postín, por supuesto, es facilísimo que el francés sea una lengua muchísimo más fina que el español y que sea obligatorio que la hablen los deportistas que participan en los Juegos Olímpicos (Ah, ¿que no? ¿Y Astérix? ¿Que eso era antes? Pues vaya).

Anuncios

Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
Esta entrada fue publicada en Cultura, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Sinfonías tontas veraniegas: ¿The games o les jeux?

  1. MJ dijo:

    Verdaderamente, la vida resultaba mucho más fácil sabiendo francés en el Estambul de hace poco más de veinte años… Y menos mal, porque si no yo me hubiera muerto del asco mis primeros años… ¡Ojalá los españoles aprendieran de los franceses en esas cosas, y se olvidaran de ponerles verdes por su chovinismo (que también lo tienen, es verdad, pero una cosa no quita la otra)!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s