Sinfonías tontas veraniegas: Constantinopla se ha constantinopolizado

Barbers near Seraskerat, Constantinople, Turkey, ca. 1895

“¿Y tú de quién eres?” “Soy el mayor del Abdullah, el estambuli… esto….”

Aunque ha llegado el verano y se acabaron las clases, todavía estamos aquí al pie del cañón porque tenemos que seguir yendo a la facultad “por si hay algo”. Y como no hay nada y pintamos bastante la mona (que se llama “Linda”, nombre de perra, por otra parte) me da por pensar cosas raras. Por ejemplo, lo del gentilicio de la gente de Estambul, que tiene su aquél. Como soy muy listo y leo mucho, me consta que existía una especie de levita (que ya no está muy de moda) a la que se llamaba “estambulina”. Si analizan ustedes la palabra se darán cuenta de que es un adjetivo como una catedral, así que ése era el que usaba yo habitualmente y ahora en la intimidad. No, no esa intimidad, quiero decir entre amigos y tal. Y eso pudo ser y fue un problemilla porque algún o alguna editor o editora se quedó con la mosca o moscardón detrás de la oreja, hizo varias consultas y me comunicó que lo único que había encontrado era “feneriota”, que viene de Fener, un barrio de Estambul, y que, por lo tanto, el gentilicio tendría que ser “estambuliota”. Pues bueno, hasta aquí de acuerdo.

El único problemilla es que “feneriota” es griego y que en Turquía no se habla exactamente griego. Sí, sí, ya sé que el mismo nombre de Estambul es de origen griego por muchas ingeniosas etimologías que se inventaran los otomanos y que aquí a todo el mundo se le llena la boca con aquello del crisol de cultural y la ciudad plurimulticultural, pero de griegos quedan cuatro gatos. La verdad sea dicha, los gatos son más bien gatos romanos (y de angora), pero, bueno, también a los griegos de aquí se les llama “rumíes”, que, en el fondo, no quiere decir sino “romanos”, aunque sean de oriente. Con esto de los rumíes, como comprenderán, siempre me acuerdo de Tintín, cuando le llamaban “el joven rumí”. Bien, ¿por dónde iba? ¡Ah, sí!, que tendría que haber una forma más auténtica, o sea, más turca o más española para llamar a los habitantes de Estambul. En turco es facilísimo porque sólo tiene usted que ponerle el sufijo “-li” (o “-lı”, o “-lu”, o “-lü”, lo que toque según la armonía vocálica) al nombre de la ciudad y santas pascuas. Es decir, yo soy de Córdoba, pues “Cordobalı”; mi mujer, “Madridli”; esa señora es “Montevideolu”; y el muchacho de allá “Pedrocheli”, por ejemplo, la mar de fácil, como pueden comprobar.

En ésas estábamos, que si “estambulino” o “estambuliota”, cuando de otra editorial consultaron a los que fijan y dan esplendor, creo recordar, y éstos les dijeron que tenía que ser “estambulí”. Como uno siempre es respetuoso con la autoridad y se preocupa por la pureza de la lengua castellana o española (es decir, que me importa un pimiento), dijo amén a lo de estambulí porque, de todas formas, así era como lo iban a poner editores y correctores y para qué me voy a pelear si, como he dicho, cuando habla la autoridad a mí no me queda sino quedarme calladito. De todas formas, ahora que no nos oye nadie y aprovechando que este blog sólo lo leen mi madre (porque madre no hay más que una), mi mujer (por obligaciones gananciales) y cuatro amigos de fiar (por motivos inconfesables), he de confesarles que lo de estambulí tampoco me hace muy feliz. ¿Por qué? Pues porque es árabe y si de los griegos pasamos directamente a los árabes, tanto me daría “estambuliota”. Supongo que la idea es la siguiente: los turcos son musulmanes, ergo moros; los moros hablan árabe; en árabe estas cosas se hacen con “-í”; ergo el gentilicio tendría que ser “estambulí” como, sin ir más lejos, “marroquí”. Luego resulta que como los extranjeros son más finos que nosotros, especialmente los franceses, hacemos de nuestra capa un sayo y decimos “saudita”, que para eso es más largo, o “azerbayano”, que no sé de dónde sale, pero raro es una hartá. Entonces, ¿por qué no me gusta? Pues supongo que porque sé que a la mayoría de mis amigos estambulines, estambuliotas o estambulíes les daría el sarampión menudito (es que ahora hace mucho calor, ¿saben?) si supieran que les estamos llamando un adjetivo árabe. Y también, para qué voy negarlo, porque sigo erre que erre en que si “Estambul” es español (en turco es “İstanbul”) y “estambulino” es un adjetivo a la española, como “felino” (esto es por los gatos de antes), ¿para qué nos vamos a complicar la vida? De hecho, en el último libro que se publicó en España de Buket Uzuner (cuyo título original era İstanbullular, o sea, Estambulinos/Estambuliotas/Estambulíes, como más les guste) no se complicaron para nada la vida y lo titularon Gentes de Estambul y adiós muy buenas.

En fin, un lío, como pueden ver. ¿Qué hacer? ¿Recurrir a la intuición disfrazada de sentido común (estambulino)? ¿A la Historia clásica con mayúsculas (estambuliota)? ¿A la autoridad competente (estambulí)? Porque, eso sí, si quieren cabrear a sus amigos turcos, no tienen más que acudir a la otra autoridad, a la espiritual de Nuestra Santa Madre, y llamarlos “constantinopolitanos”, que es el gentilicio eclesiástico-latino y, por lo tanto, el comilfó. Seguro que se les atraganta el café e igual te cantan las cuarenta. ¿Saben por qué? Pues porque Constantinopla se ha constantinopolizado, ¿quién la desconstantinopolizará? Los desconstantinopolizadores que la desconstantinopolizaron fueron, precisamente, los turcos. Así que me voy a permitir una sugerencia: de la misma forma que no soy ni cordubensis ni qurtubí, sino “cordobés” (aunque en lengua vernácula sea “cardabás”) los de Estambul podían ser “estambulés/-esa/-eses”. ¿Qué les parece, eh? El genio de la lengua es lo que tiene, que da mucho de sí.

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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13 respuestas a Sinfonías tontas veraniegas: Constantinopla se ha constantinopolizado

  1. ¡Hola!
    Yo no me había parado nunca a pensar en el gentilicio de las gentes de Estambul, pero ahora que lo dices… tiene su guasa la cosa. Sobre lo que dices de que en árabe los gentilicios se hacen con “í”, pues no te falta razón. Aunque para ser más exactos (y esto ya es puro friquismo gramatical), esa “í” que ha quedado en español es lo que en árabe se llama “nisba”, que consiste en añadir el sufijo “-iyy” para el masculino (ـيّ) e “-iya” (ـيّة) para el femenino al nombre del país para denotar el origen. Lo que pasa es que en español el femenino se pierde, pero vamos, el mecanismo es la mar de simple: de المغرب (Al-Magreb, Marruecos) pues tenemos مغربيّ para el gentilicio masculino (magribiyy, marroquí; el femenino sería مغربيّة, magribiyya), y el al- (الـ), que no es otra cosa más que el artículo, se pierde al crear la nisba porque en árabe no puede haber dos determinantes en la misma palabra (en este caso, el artículo “al-” y el sufijo de la nisba). Y repítase el procedimiento para crear gentilicios hasta el infinito.

    Por cierto, a mí lo de “saudita” me suena de un pijo horrendo. Saudí, como todos los demás. A ver si por tener petróleo van a ser más que nadie…

    ¡Saludos! (Y perdón por el rollazo gramatical que he soltado sobre la creación de gentilicios en árabe, pero no he podido resistir la tentación…)

  2. Celia Filipetto dijo:

    Pedrocheli… Pariente de Ramoncín y de su tocho.

  3. A.L.M. dijo:

    Me encantan estos artículos tan filosóficos intralingüísticos. Y conste que comento hoy, y sin que sirva de precedente, sólo para informarte de que no te leen estos cuatro gatos (romanos o griegos)…o al menos somos cinco gatos (y ya que hablas de lenguas vernáculas, como dicen los malagueños más analfabetos, “Habemos muchos” que suena algo así como a “habemus papam”) pero contando los que somos, y no los que tenemos.

  4. No veo tan grave (árabe) lo del gentilicio en -í. También existen en algunas poblaciones netamente españolas. Marbella, marbellí, Ceuta, ceutí (y no es palabra árabe, oye!). Pero también están, para escoger, además de estambulino: estambul estambuleño, estambulano, estambulense, estambulero, estambulo, sin salirnos de los gentilicios usados habitualmente en castellano. Lo que no existe es un gentilicio español en -iota.

  5. Reyhan dijo:

    Nosotros, en nuestro círculo reducido de la capital, utilizamos “ankareño/a” y nos quedamos la mar de anchos. Igual si preguntamos a los de la RAE resultá ser Ankarí, Ankaraguí o sabe dios qué, así que mejor nos quedamos con la duda :D.

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