Asssusordenes dusía

Retrato de un guardia civil en Reinosa entre 1855 y 1857 - William Atkinson

Y va y me dice el coronel: “Pílleme usted al facineroso, agente Paquito, alma mía”. A mí me parecía aquello del Tenorio, pero le contesté: “¡Susssordenes de usía!”.

Hay una cosa en esto de traducir libros que nadie sabe muy bien lo que es y normalmente se llama “tono”, supongo que en plan “tono muscular”, pero que yo llamaría “volumen” o “relieve” porque cuando se quiere poner mal una traducción, nadie en sus cabales pierde el tiempo poniéndola bien a no ser que la haya hecho un escritor famoso, se dice que es “plana”. Digo yo que si fuera buena sería (voy a mirar los antónimos del word) “montañosa”, “desigual”, “abrupta”, “desnivelada”, no, me parece que estos antónimos no son muy positivos, digamos “con volumen” o “relieve” que queda mejor. Esto del relieve (me gusta más así), sin duda tiene que ver con el uso de un lenguaje comilfó, que viene a ser lo contrario del estándar porque me pega a mí que lo del estándar tiene que ser plano. Tan plano que, por ejemplo y sin ir más lejos, el precio de Danza de dragones en España va a ser o es de cuarenta y seis euros mientras que la edición en español internacional costará de diez a catorce. Como según la editorial parte de la culpa de los costes la tiene la traducción, no nos queda más remedio que suponer que la versión para España tendrá mucho relieve mientras que la internacional (para América Latina), será mucho más plana y, mientras que en España los personajes exclamarán “¡Qué peste güele! ¿Tas peío?”, en la versión internacional dirán “Qué mal olor. ¿Te has ventoseado?”. O algo así.

Todo esto viene por lo del volumen, digo el relieve. El truco está en que no todos hablamos igual. Sí, sí, ya sé que los anglosajones hablan en inglés y nosotros en español (o castellano), pero lo que quiero decir es que no nos expresamos exactamente igual. Hay, o había, un señor llamado Kaplan que se inventó algo muy curioso y entretenido que se llama “retórica contrastiva” y que consistía en que se trincó un montón de redacciones de estudiantes de inglés, posiblemente después de corregirlas y ponerles nota, y se dio cuenta de que los esquemas mentales que se seguían eran distintos según las lenguas maternas. Luego hizo unos dibujitos muy monos para ilustrar el artículo. Si eres muy quisquilloso, el asunto huele un poco a chamusquina racistilla, pero no le falta razón. Hace unos días, por ejemplo, me encontré una crítica de un libro que había traducido su seguro servidor de ustedes (o sea, yo) donde decía, y cito:

[aunque] el lenguaje y las expresiones que utilizan las protagonistas sean, en mi opinión, un poco cargantes y melosas […]. hay que recordar que el libro habla de dos chicas de Estambul, y que Oriente es Oriente, y que hay que tener en cuenta las diferencias que puede haber en la forma de vivir y hablar de un país a otro, de un continente a otro.

Como pueden ver, con esto de los corchetes y los puntos suspensivos, uno puede lograr que una cita diga lo que le dé la gana, eso está bien. Bueno, a lo que iba, fíjense que dice la autora de la crítica que la forma de hablar de las protas es “cargante y melosa” y lo atribuye a que “Oriente es Oriente”. No sé, igual no le falta razón, pero cuando oigo los “honey” y “sweetheart” que sueltan en las series, me entran tantas ganas de vomitar como cuando alguien se dirige a su cónyuge llamándole “cari” y no es en oriente. Por cierto, le comenté a la autora del libro (original) el asunto, porque a mí me parecía más o menos lo mismo, y me soltó un bufido que paqué, así que lo dejé como estaba, pero en español. Es lo bueno que tiene la comunicación con el autor.

 Pues ahora ando un poco liado con eso porque estoy traduciendo una novela policíaca y el jefe llama a sus subordinados cosas que, si las traduces tal cual, en español (castizo, no internacional) quedan peor que la mohosa, que se dice en mi pueblo. Ya es un lío que aquí sean todos comisarios mientras que en España serían más bien inspectores, pero pega que  el prota sea comisario, por edad y porque manda un montón. Menos mal que mi amiga Cristina es poli y le puedo consultar. En fin, resulta que el protagonista, digamos que comisario, va y le llama al inspector, que pongamos que se llama José (que no), el equivalente a Pepito. ¿Se imaginan si lo dejo así? Por supuesto el comisario tutea al inspector y el inspector siempre se dirige al comisario de usted pero eso es más normal. La cosa sería más o menos así: “Comisario, me es grato comunicarle que hemos detenido al presunto homicida” y el otro le responde “Muy bien hecho, Pepito”. Pero podría ser aún peor: “Muy bien hecho, Pepito, alma de mi corazón”. No sé qué pensaran ustedes, pero a mí me parece horroroso. Aquí decir “alma mía” es como en nuestra tierra decir “hombre” (o “mujer”, que mire usted por dónde en turco suena feísimo, ¿ven como tenía razón el bueno de Kaplan?), pero yo, por ejemplo, lo del alma siempre lo relaciono con la mente, o, más exactamente, con la cabeza, porque el uso más propio en mi tierra sería en una frase como: “¡Pero, alma mía de mi corazón! ¿En qué cabeza cabe que quieras abrir la lata de mejillones con el cuchillo jamonero? Te has dejado el dedo hecho un ecce homo (véase la entrada anterior, creo)”. Como ven, nos expresamos de manera distinta.

Otra cosa es que aquí, a pesar de los esfuerzos de la República, se siguen llamando por el nombre de pila, que no es de pila porque son musulmanes, pero, eso sí, con el cargo correspondiente. Vaya, más o menos como el “don” nuestro, que no apacible, de, un poner, “Don Manolo, póngame usted cuarto y mitad de chorizo”. Pero claro, imagínense como queda “Señora, soy el comisario Manolo, ¿dónde estaba usted la noche de autos?”. Tampoco queda muy lucido, que digamos. Y es que esto de los tratamientos puede ser la mar de complicado. Cuando yo hice la mili nos obligaban a responder a los oficiales “A la orden dusté”, pero si era un coronel había que ponerlo en plural “Asusordenes dusía”, aunque si era general se volvía al singular “Alorden de vuecencia”. Todo esto si mal no recuerdo, claro. También era curioso que para los soldados la voz de mando (dos letras) era “ar” y para las mulas “marchen”. Cosas que pasan. No sé, porque no soy policía, pero probablemente en España los miembros de las fuerzas de seguridad del estado también respondan “a la orden” o “a sus órdenes”, pero perdería fuerza en un diálogo como el siguiente: (Comisario) “Hay que detener al sospechoso de inmediato” (Inspector) “Alorden, comisario” (Comisario otra vez) “Y no tardes, Pepito, guapo”. No sé a ustedes, pero a mí no me suena bien.

Pero, claro, igual te arriesgas a que la traducción te quede plana y te pongan verde. ¡Qué dilema, madre mía! ¿Planicie o cursilería? Porque lo que no puedes hacer es que se expresen como supongo yo que se expresan policías duros de pelar, es decir, como me expreso yo cuando me pillo un dedo con una puerta, aunque, ahora que lo pienso, no me hace falta pillarme el dedo para que mi idiolecto esté simpáticamente salpicado de barbaridades, palabrotas y groserías. La verdad es que muy bien hablado no soy. Bueno, eso no tiene nada que ver. Tampoco les voy a poner en la boca palabras que no dicen, pero me niego a lo del “alma mía”. Hay que ver lo que fastidia la rica multiplicidad de las gentes del mundo. Luego pasa como con los marcianos de Mars attacks!

P.D. Tras largas meditaciones he llegado a la conclusión de que lo contrario de “plana” es “fluida”, que no tiene nada que ver y que daría para una entrada (D.m.).

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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6 respuestas a Asssusordenes dusía

  1. Celia Filipetto dijo:

    Siempre te queda lo de “eh, tú, capullín de alhelí”.

  2. Es algo muy habitual. De hecho hay toda una discusión sobre el asunto. Hay gente que defiende las traducciones lo más literal posible aunque queden “marcianas” al oído, e incluso lo defienden como que así son “más fieles al original”. A mí eso me da orquitis de la buena.
    De ahí los continuos “jodido esto, jodido lo otro”, y más de uno se me ha quedado de piedra al explicarle lo que es un participio pasivo y activo, por lo que “fucking” sería jodiente, no jodido, y así tantas cosas más.
    Es todo un desafío hermenéutico que se decantará del lado oclocrático: es más fácil hacerlo a lo gañán, pasar el Google Translator y lo que salga apañarlo un poco, y a lo mejor ni eso. Intenta convencer tú a todos los traductores domingueros que no se puede ser traductor sin dominar la lengua de origen, y ya puestos incluso la de destino. Hace poco incluso en una traducción profesional de una novela de c/f, de un traductor que pasa por ser muy bueno, se colaba como si tal cosa un “hubris”, que manda narices. Ni siquiera hibris, sino hubris, que es la deformación en inglés. ¿Cómo leo eso? ¿Hubris tal cual o jiubris? Y luego un tipo decía que había ganado un argumento, no una discusión.
    Pinta todo muy mal, por lo menos a ese nivel. Hacerlo bien es tan lento, se necesitan tanos conocimientos, y es tan 1.0…

    • Lo del jodido me trae a mí por la calle de la amargura, o sea, jodido. Con lo bonito que es “puto”, como en “el puto niño éste con la puta trompeta”. Por otra parte, y vistos los ejemplos, en la mayoría de los casos, el problema está, precisamente, en la lengua de destino. ¿Es que el personal no se revisa las traducciones para ver si suenan bien? ¿Es que las editoriales no tienen correctores para las meteduras de pata, que todos las tenemos? ¿Y los editores de mesa, qué fue de ellos? Hay que fastidiarse. Gracias a usted he aprendido lo que significa “oclocrático”. El saber no ocupa lugar, aunque igual se me olvida.
      Salud.

      • julian bluff dijo:

        ¡Hola a todos!

        Perdón por el atrevimiento -no soy traductor y ni siquiera domino el inglés- pero no entiendo por qué “fucking” tenga que traducirse siempre como “jodida/o” y no pueda utilizarse a veces el “puta/o”.

        En Sevilla, como bien sabes, el “mi alma” no se le cae a la gente de la boca. Ya sea entre varones, y hasta en el trabajo.. por viril que quepa que consideremos la profesión que estos ejerzan. Por otro lado rara es la ciudad española donde no haya residiendo dominicanos y la gente empieza ya a costumbrarse a las obsequiosidades verbales con su pizquita de coqueteo. No creo que se vayan a escandalizar demasiado porque, entre ellos, los policias turcos se traten con toda clase de lindezas.

        ¡Que además Turquía es la patria de los eunucos! 😉

        • Nada, nada de atrevimiento, bienvenido sea. “Mi alma”, o “Miarma” para ser más exactos (si mal no recuerdo las clases de fonética eso era un caso de rotacismo, pero no quiero dármelas de listillo), está muy bien, pero sigo sin querer ponérselo a unos turcos. En realidad ellos lo usan más como nuestro “¡Hombre!” o “¡Mujer!”, en plan “No, hombre, yo no he dicho eso”. La verdad es que no tiene importancia, pero de algo hay que escribir y alguien del gremio entendió bien a qué me refería (al “español internacional”). Lo del “jodido”, como dije, es bastante jodido y en la mayor parte de los casos nosotros diríamos “puto”, en efecto. Lo peor es que son usos del doblaje, sobre todo, que se van pegando a la juventú, que no sabe decir las barbaridades como es debido, o como no es debido. Salud.

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