Dimes y diretes

Mucho ojito, que al nene de la derecha se le ve el plumero

La cosa surgió hace unos días, o semanas, o meses, hablando con Inci Kut. No sé a cuento de qué salió a relucir el dicho “hakkını helâl etmek” que, en resumidas cuentas, significa algo así como “perdonar” pero que a) tiene un fuerte contenido religioso y b) se le suele decir a los agonizantes para que no se vayan al otro mundo dejándonos con deudas sin pagar. De hecho, “helâl” es lo que es permisible según la religión y lo contrario de lo prohibido o “haram” de donde viene nuestro “harén”, o sea, no nuestro harén, sino la palabra. Por otra parte, “hak” es “derecho” pero también “justicia” y de ahí que sea uno de los nombres-atributos de Alá/Dios. Ellos, los Kut, en su diccionario lo definen, traducen o describen, no nos vamos a pelear ahora por eso, como “renunciar [alguien] a su derecho moral y liberar (a alguien) de su gratitud”, que tampoco es que quede muy claro. Por su parte, la página del TDK nos explica que es “perdonar/disculpar/excusar a alguien de/por su trabajo o esfuerzo”, que no es que lo aclare demasiado.

 La primera traducción en la que me encontré el dicho en cuestión fue en “Las muñecas”, un cuento de Tahsin Yücel. Resulta que está toda la familia rodeando a la agonizante abuela, a la que habían tratado a patadas pero la verdad es que era una bruja, pidiéndole eso: “Abuela, hakkını helâl et (a Memedali, por ejemplo)” y demás con la idea de que les perdonara todas las barrabasadas que le habían hecho. O sea, que les librara de sus obligaciones morales de sentirse como unos miserables por haber sido unos malvados y pérfidos hijos y nietos. Una prueba de la catadura moral de la anciana es que disculpa/perdona a todo quisqui pero cuando le llega la hora a la nieta pequeña le dice que una mierda pa su boca y no crean que exagero o que me lo estoy inventando, que eso es lo que se dice en turco. Aunque, ahora que lo pienso, en turco se dice “me cago en tu boca” que tiene una actitud menos pasiva por parte del que lo dice que “una mierda pa tu boca” que da la impresión de que el interfecto puede degustarla o no según su gusto. Me temo que divago un poco. La cosa es que el dicho significa claramente “perdonar” o “excusar” pero se ve que se utiliza en muy contadas y excepcionales ocasiones.

Todo este rollo lo cuento porque los turcos, creo que lo mencioné en otra ocasión, son la mar de dicharacheros (“que prodiga dichos agudos y oportunos”) que son un auténtico quebradero de cabeza para traducir. En mi niñez traductoril (cuando era niño pensaba como niño) y traducía a Yaşar Kemal, todo el mundo me decía que eso tenía que ser la mar de difícil porque usaba mucho vocabulario del campo y siempre andaba hablando de plantas y plantitas y de insectos y bichitos. Pues mire usted, para eso se inventaron los diccionarios y un tábano es un moscón aquí y en la China (o eso espero). Lo malo son los malditos dichos, no, los refranes no, los dichos o locuciones en la cuarta acepción (que es la que estoy viendo). Los refranes los cambias por uno tuyo o, si no lo hay, lo traduces tal cual y santas pascuas (ejemplo de dicho locuacional), pero los dichos… Todavía andan mis estudiantes pensando que “dentro de nada” es encontrarse en el interior del vacío y no hay quien les apee del burro (otro ejemplo).

Para más inri, al dichoso dicho le tienes que dar la respuesta correcta o te arriesgas a meter la pata para mayor escarnio. Qué sé yo, por ejemplo, en turco cuando alguien ha cocinado lo que sea, lo suyo es decirle “salud a tus manos” (“Que Dios te guarde las manos”, vaya) y la respuesta es “que aproveche”. Claro, puedes contestar con un “gracias” que nunca queda mal, pero no es lo mismo. O cuando estornudas y te sueltan un “larga vida”, tienes que replicar con “y usted que lo vea”. Hay veces, claro, que no puedes dar las gracias, como me pasó a mí con mi amigo Murat. Se le había muerto la hermana y andaba el pobre de capa caída, así que yo le dije con una cara muy seria algo así como: “Mi más cenicero pesarte” (“başına sağlık” en lugar de “başın sağolsun” por si sentían curiosidad) y al menos eso me dio la oportunidad de alegrarle un poco la vida y que se riera un rato en un día tan triste.

De todas formas, por mucho que nos quejemos, nosotros también somos finos. El otro día hablaba con mi madre de la cantidad de dichos basados en la religión que usamos. Como, por ejemplo, “Hoy no estoy muy católico y se me va continuamente el santo al cielo”. O taurinos: “Voy a echarle un capote a ver si coge el toro por los cuernos y le damos la puntilla a este asunto”. O diversos: “Hijo, eres más raro que un perro verde, lo tienes todo manga por hombro, mira que te lo digo y tú, que si quieres arroz, Catalina”. O geográficos: “Tengo que traducir un libro la mar de gordo”. O racistillas: “El tío trabaja como un negro y la mujer le engaña como a un chino, eso le pasa por ser tan moro”. Con lo cual, además, tendría unos cuernos (locución cinegética) que no le cabrían por la puerta (locución hiperbólica y falsa, porque si se pone de lado sí que le caben). O anatómicos: “Me he comprado un ordenador de mil pares de cojones. Me ha costado un huevo, pero le eché dos cojones y me lo compré con un par (de lo mismo)”. Estas últimas locuciones son un poco más vulgares.

Y claro, ¿cómo demonios se traducen las graciosas connotaciones de estos dichos? “El buen señor trabaja tanto que más parece un esclavo (aunque la esclavitud ha sido abolida en España) mientras que su mujer comete adulterio engañándole como a una persona de extrema candidez (lo cual está mal), eso le pasa por ser tan celoso (que también está mal)”. O “Me he comprado un ordenador estupendo. Me ha costado carísimo, pero me armé de valor y lo pagué sin dudar”. Pues no, no es lo mismo. Con eso lo único que haríamos sería nadar y guardar la ropa.

Malditos dichos, que les den morcilla a ver si revientan, que son el cuento de la buena pipa. Si te dices ahí me las den todas y los traduces como te dé la gana acaba viéndosete el plumero y quedas peor que la mohosa. Y si los traduces tal cual de pe a pa, no hay quien los entienda y el lector se queda con dos palmos de narices.

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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7 respuestas a Dimes y diretes

  1. cincosiglosAntonio dijo:

    Pues eso, amigo Carpintero, que el de traductor es un oficio que “no está pagao con na”. Uf, ya estamos. Hay que darle muchas vueltas a las frases hechas, porque igual le buscas la quinta acepción antes de descubrir que se trata de una rimilla infantil que sólo busca recrearse en la guarrada, como en “Digan lo que digan los pelos del culo abrigan”. ¡Qué frío hace por aquí!
    ¡Saludos!

    • Sí que hace frío. Lo de las rimas guarras se merece alguna tesis doctoral (supongo que de psicología). A todos los lectores de estos comentarios les recuerdo que deben comprarse los discos de Cinco Siglos si quieren saber lo que vale un peine. ¡Ay, vaya por Dios, un dicho! Supongo, amigo Torralba, que si cree que el oficio de traductor está mal pagado, habrá hecho preparativos para que su hija les acompañe hasta la edad de la jubilación. El que avisa no es traidor.

  2. Pere Julià dijo:

    Bueno, “Hocam”,que supongo no te molestará el que me dirija así a todos los profesores que conozco, estarás acostumbrado, pues ya somos dos los que hemos enviado a freír espárragos los dichos, y refranes, y a hasta las frases hechas si me apuras 🙂 …leyéndote me he acordado de un forma de dar el pésame por tierras del antiguo Gran Turco, que todavía perdura desde la época otomana,”toprağı bol olsun”, que se empleaba para los “gayrimüslimler”, el resto de las comunidades religiosas aparte de la mayoritaria, el Islam. A uno le choca, claro, pero vamos, no es algo que haya oído, leído o vivido en muchas ocasiones que digamos. Pero vamos, a ver quién es el guapo que traduce “toprağı bol olsun”, como expresión de condolencia por la perdida de un ser querido…”venga, cuanta más tierra mejor”, “que la tierra te sea fecunda” “mucha mierd%&, perdón mucha tierra” 😉
    Siempre es un placer leerte, me lo paso pipa oye, me pregunto si tus clases son así, ¿admites oyentes? 😉

    • Bueno, “que te sea leve la tierra” es lo que decían los romanos. Por lo menos tiene cierta solera clásica. Lo de hocam me toca un poco las narices porque me da la impresión de ser torero (“maestro…”) pero acaba por no quedarte más remedio que aceptarlo.

      • Pere Julià dijo:

        Sí, a los que lleváis tiempo por aquí, los profesores digo, pues os fastidia en mayor o menor medida, pero lo que tú dices “no hay tu tía”, hay que aguantarse :), a otros, como los que van y vienen de la Universidad de Fatih, por decir alguna 😉 pues se ve que les encanta…
        Pero bueno, entre el “Allah rahmet eylesin” y el “toprağı bol olsun” pues hay diferencia oye, cuando no la hay entre judíos, cristianos y musulmanes, digo yo.

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