Tratamientos familiares

Return of the Prodigal Son 1667-1670 Murillo

"¡Cuanto, padre, es lo que os debo!" "¿A que te doy una galleta por pelota? ¡A la cama sin cenar!"

Resulta que el otro día fuimos a una boda, precisamente el día de Navidad, que en España nadie se casa el día de Navidad, pero como aquí no la celebran, pues da igual, y se me ocurrió que en turco es un follón lo de los novios porque las palabras sirven lo mismo para decir “novio” que “yerno” o “novia” que “nuera” (“damat” y “gelin” respectivamente), aunque, la verdad sea dicha, nunca he entendido por qué no se dice “yerna” o “nuero” y nos dejábamos de pegoletes. Y eso que en turco distinguen los parentescos con mucha más precisión que nosotros. Es que esto de los idiomas es más difícil que otro poco.

Pero bueno, deberíamos empezar hablando de los tratamientos. Como nosotros nos relacionamos mayormente con gente fina y elegante, nos tratamos mucho de usted para arriba y usted para abajo. No es “usted”, por supuesto, sino, como en casi todas las lenguas, más bien “vos”. Total, también el usted viene del voacé, o sea, de vuestra merced de usted, uy, de vos. En fin, que nos pasamos el día con “¿Le agradaría a usted una tacita de té con unas pastas?” y “¿Tendría usted la amabilidad de cerrar la ventana, que hace un frío que pela?” y demás. Hay que precisar que aquí el usted se usa muchísimo más que en España, donde se ha perdido todo el respeto y toda la formalidad, hombre, que ya está bien y no sé dónde vamos a parar. Estooo… ¡Ah! Decía que se usa mucho el usted, excepto en determinados casos más propios de las clases menesterosas (a las cuales no pertenecemos de momento, D. g.). También hay una especie de “señor” y “don”, pero no “señor don”. El “don/doña” es “bey/hanım” y se coloca detrás del nombre de pila, que no es nombre de pila porque no son cristianos en general y los que sí lo son, pues será de pila. Si ya quieres ser la repera de fino, pues entonces dices “beyefendi” o “hanımefendi”, aunque esto no se usa mucho con el nombre y sirve más bien para casos como “Hanımefendi, hanımefendi, que selacaío el pañuelo de tisú”, o bien: “Lestoy diciendo, beyefendi, que no tengo el menor interés en cambiar de compañía telefónica”. Lo de “bey/hanım” sirve asimismo para aquello de “señor/señora de”, aunque, ahora que lo pienso, lo de “señor de” no es muy común en ninguna parte a no ser que estés casado con una hija de banquero o algo así. Bueno, sirve para usarlo cuando estás cabreado con tu cónyuge “Beyim, a ver si recoges esos papeles de una vez”.

El “señor/señora” se dice “bay/bayan” y va delante del apellido. También sirve para marcar los distintos retretes en los bares y que nadie se equivoque o para buscar una camiseta de señora o caballero. Quien dice camiseta, dice cualquier otra cosa. Todo esto con el correspondiente usted, claro. Me se olvidaba, si eres extranjero es muy normal que te digan “monsieur” o “madame” según el sexo correspondiente, pero así: “mösyö” o “madam”. También las propietarias de casas de mala nota son “madam”, pero los propietarios no son “mösyö”, curioso, ¿eh?

Otra cosa importante es que te coloquen un títulillo de lo que sea al nombre de no-siempre-pila (y creo que tiene mucho que ver con la excepción que mencionaba antes y de la que hablaremos después). Un poner, como yo soy profesor, mis estudiantes me llaman “hoca”, que significa “maestro”, como los toreros. Para traducirlo es un follón porque a los fontaneros, albañiles y tal también les llaman “maestro”, aunque en turco ahora es “usta”, muy gremial la cosa. De hecho, como muy bien señala Mª Jesús, la traducción fetén es “maese”, pero también añade que queda un poco antiguo y tiene “un tufillo a leyenda de Bécquer”. Para acabar de liarla, cierto tipo de progres se llaman también “maestro” (“üstat”, a la árabe) los unos a los otros. Y encima eso es sólo el tratamiento, no la palabra exacta para maestro (“öğretmen”, antiguamente “muallim”: los niños de primaria sí que dicen eso de “Öğretmenim, öğretmenim, canım benim”, o sea, “Seño, seño, luz de donde el sol la toma”). En resumen, que si fuera profesor de formación profesional de traducción, por ejemplo, los estudiantes me llamarían “hoca”, los clientes “usta” y los colegas “üstat” y todos estarían haciendo alusión a mis superiores sabiduría y veteranía.

Cuando te quieren apear del tratamiento, se recurre a la familia. No para pegarte ni nada de eso, sino porque parece poco respetuoso decirte: “Oye, tú”. Con eso llegamos a la excepción a la que me refería antes, como te pongan un nombre familiar se acabó el usted para siempre jamás, ya te tratan con bastante respeto porque para eso la sangre es más espesa que el agua. Y lo malo es que la familia turca es más follonera que otro poco, no las familias en sí, sino la forma de llamar a sus componentes. Se diferencia entre si eres hombre o mujer, mayor o menor y si eres de la parte del padre o de la madre (“¿Y tú de quién eres? Yo de la Paquita.”, “Dime niño, ¿de quién eres?” Por cierto, también se dice en turco, pero en plural). O sea, no se diferencia todo junto, es decir, no hay diferencia entre el hermano mayor por parte del padre o de la madre (me huele que me estoy liando). Bueno, si quieren ver algo en español sobre el asunto de la familia vayan a esta entrada del amigo Pere Juliá porque yo voy a centrarme en los tratamientos.

Todo empieza por el “hermano” (“kardeş”, que, curiosamente no diferencia entre masculino y femenino, porque en turco no lo hay, entre otras cosas, claro) siempre y cuando no haya mucha diferencia de edad o seas menor de edad, de la del otro. Usos prácticos: “Hermano mío (Kardeşim), ¿te puedes apartar de la puerta para que me apee?” “Claro, hermano”. Si eres un poco mayor o colegui, te pasan al hermano/hermana mayor (“abi/abla”. A todo esto, “abi” viene de “ağabey”, que según el DRAE bien podría ser “agábey”, “seis letras, hermano mayor en Turquía”). Uso: “Hola, hermano mayor” “¿Q’passsaaa, hermana mayor?”. También las asistentas llaman “abla” a la señora de la casa, no sé por qué, pero no siempre. Por ejemplo, una señora que venía a casa llamaba a mi mujer “madam” y a mí “el éste”, que ya podía haberme llamado “ağabey” aunque fuera de tú. Bueno, pues con los hermanos puedes durar un buen montón de años.

Lo malo es cuando se pasa a los tíos. Si alguien te llama “amca” (hermano del padre) o “teyze” (hermana de la madre), mejor será que vayas pensando en hacerte un lifting. Eso sí, es como más respetuoso que lo del hermano, pero seguimos con el tú. Nunca he entendido el motivo por el que no te llaman “dayı” (hermano de la madre) ni “hala” (hermana del padre), pero a lo mejor es para no liarse porque así queda hombre-hombre, mujer-mujer. Como ven, es “tío/tía”, pero no lo usan como ahora en español (“¿Qué dices, tío?”) sino como lo usaba Lázaro de Tormes con el ciego, y no porque fuera un mal bicho, sino porque tus padres son los tuyos y no cualquiera que pase por ahí más o menos de su edad, que podrían ser tus tíos pero no tus padres. No sé si me explico. En turco nadie te diría “Ay, padre mío, pero qué grande te has puesto”, sino tío o, con mayor propiedad, hijo, porque probablemente seas un niño, como en “Pero, hijo mío, ¿estás tonto o qué?”. Total, a los niños se les toma por el pito del sereno en todas las lenguas, pobres.

Hablando del pito del sereno, como alguien te llame “cuñado” (“enişte”, marido de tu hermana o de alguna parienta por parte de madre) o “cuñada” (“yenge”, mujer de tu hermano o de tus tíos) sin serlo, malo, seguro que se está tomando demasiadas confianzas. Claro, en España se puso de moda lo del “¡Cuñaooo!” y nos da la risa, pero no siempre fue así, vean si no este ejemplo del Martín Fierro:

Se tiró al suelo; al dentrar 
le dio un empellón a un vasco 
y me alargó un medio frasco 
diciendo: “Beba cuñao.” 
“Por su hermana”, contesté, 
“que por la mía no hay cuidao”.

[…]

Y ya salimos trensaos, 
porque el hombre no era lerdo; 
mas como el tino no pierdo 
y soy medio ligerón, 
le dejé mostrando el sebo 
de un revés con el facón. 

Que eso de dudar de la moralidad de tu hermana no puede quedar así.

Total, que lo de los tratamientos en turco es un follón de cuidado y se las ve y se las desea uno para traducirlo. No vas a andar todo el rato que si hermano para arriba y hermano para abajo. Y, además, podría jurarles y les juro que nunca he llamado “hermana” a ninguna de mis hermanas, que para eso tienen nombre y aquí sí que es de pila.

"¿Tempujo, cuñá?" "Pero, oiga, ¿usté qué sacreío?"

Anuncios

Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
Esta entrada fue publicada en Lengua turca. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Tratamientos familiares

  1. Me aceurdo de lo de “bay/bayan” de cuando fui a Turquía, y la primera vez tuve que preguntarle al camarero que cuál era la puerta en la que tenía que meterme. Bueno, la primera vez que había dos opciones, porque el primer bar de todos en el que entramos, fue en Bursa, y ahí los bares tienen solo un habitáculo, porque la ciudad, aunque se está empezando a europeizar, sigue bastante en la era tradicional, así que, las mujeres allí no entran en los bares (de hecho, nos miraban raro al vernos a tres mujeres que éramos (con 6-7 hombres) beber cerveza y hablar tranquilamente (vestidas con camiseta de tirantes) con los hombres). Y ya me parezco a ti porque se me ha olvidado lo que te estaba contando… Ah, sí, pues tuve que volver atrás (aquí ya estaba en Estambul) y preguntarle al camarero (en inglés) que cuál era mi puerta 🙂

    Lo de los genitilicios parece que se las trae, y no sé si debería decirlo, pero a mí me suena un poco tufillo de machismo, o, más bien, tradición de que los hombres de la familia se casan con mujeres, y las mujeres forman parte de tu familia, pero si tienes una hija, como la casas con un hombre de otra familia, pues como que ya deja de pertenecer a tu familia… ¿o soy yo que no me he enterao de nada? 🙂

    • Ah, se me olvidó añadir que a mí me gustaría que se usase más el “vos”, vamos, el tratamiento de usía. Al menos de vez en cuando. O hablar como se habla en canarias, que aunque es “informal”, el plural imperativo de irse no es íos, sino váyanse. Y es también más fácil de escribir 🙂

      • ¡Ah, las mujeres! ¡Cómo se nota que no han hecho la mili y no le han dicho a nadie “a las órdenes de usía, mi coronel” o “de vuecencia, mi general”! Por cierto, la segunda persona del plural en mi tierra es “vosotros ustedes”.

        • Sí, es verdad que en el sur también se habla (en algunos sitios) de ustedes. ¿Ves? Solo necesitamos que nos invadan y nos impongan su lengua 😉
          Y lo de hablarle así a los coroneles, me parece que a los de mi generación (que fue una de las últimas de mili obligatoria, creo) creo que nada de usía, mi coronel. 😉

    • Es que en Bursa… Son como son. Lo de las mujeres no acabo de entenderlo, pero pasa como con los apellidos: los pierden porque pasan a formar parte de la familia del marido (y la culpa creo que la tienen los romanos). Lo que no sé es como se lo montan los judíos, porque el judaísmo pasa por parte de madre.

  2. Pere Julià dijo:

    A un amigo casado con una ciudadana turca, el 80% de las veces que entra o sale de Turquía por el control de pasaportes del aeropuerto, el policía de la pecera, cabina o lo que sea que se llame el habitáculo siempre le suelta el “enişte” de turno, ese que le hace creer (palabras textuales) que se ha integrado en el clan turquico ;)…pero vamos, hasta con la policía, si no le dices Memur Bey y le sueltas un abi no pasa nada y te quedas tan pancho 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s