Acavemos con la kultura

¿Ven como antes se leía muchísimo más? Sin ir más lejos, aquí tienen a mi abuela Felicidad con su hermano Fructuoso, y ojito con reírse de los nombres que me he quedado con sus caras y sé dónde viven ustedes

Pos eso, lo que digo, que estaba durmiendo la siesta y me despertó el teléfono y me dije, me voy a leer un Trujamán, porque, como muy bien decía D. Quijote, mire usted por dónde de los traductores precisamente, “en otras cosas peores se podría ocupar el hombre y que menos provecho le trujesen”, y me encontré uno la mar de bonito de Carlos Fortea titulado  “El pasado” y que también lo pueden leer ustedes si quieren o les parece bien.

La cosa es que D. Carlos viene a lamentarse de la incultura del personal, mayormente de la juventud, y de lo poco que se lee. Pero, ¿cómo van a leer si se pasan el día con el internés y la consola y el móvil venga tecla que tecla, que es una tecla eso, hombre? Que no, que lo que pasa es que vivimos en un clima pre-revolucionario (menos mal que Arias Navarro me abrió los ojos) y que no sé dónde vamos a parar.  ¡Malditas maquinitas! Primero la radio, luego el cine, luego los ordenadores y las consolas, ahora el feisbuk. ¡La anarquía, lo que digo! Aunque, la verdad sea dicha, no es que en España hayamos leído mucho nunca y, si no me creen, pues vayan a los informes correspondientes del Ministerio de Cultura. Porque lo que no hay que confundir es no leer con leer poco o con leer menos, que esto último es más discutible. De todas formas, sigo sin entender por qué los niños no leen más, con la de padres que se ven por ahí bebiéndose el Marca.

Pero, bueno, la verdad es que tampoco es para tanto. Yo mismo, en mi burrez, no tenía  ni idea que quién era ese L. P. Hartley que citaba el Sr. Fortea y me he tenido que ir al gogle a buscar la cita (que es “El pasado es un país extranjero. Allí las cosas se hacen de otra manera.”) porque andaba a dos velas. Y, digo yo, ¿importa mucho eso para traducirlo? Es decir, puede que no sepa de quién es la cita, pero eso no me impide traducirla, ¿no? Lo peor que puede pasar es que sea una traducción muy conocida (la de la cita) y meta la pata pero, total, sólo se van a enterar los que ya la conozcan, ¿verdad? Y si la traduzco, por ejemplo, como “Existir o no existir, ésta es la cuestión” parece la mar de filosófico, casi del Juan Pablo Segundo o Sastre. Yo es que lo veo así, tampoco nos las vamos a dar de listillos porque, total, no nos van a dejar en la editorial que demos explicaciones . Vamos a ver, supongamos que un personaje de una novela le dice a otro “No me seas calzonazos” y yo sé que en ese contexto (durante la revolución francesa) le está insinuando al otro que es un aristócrata porque los revolucionarios no llevaban calzones (es de esperar que sí calzoncillos) sino pantalones. Y resulta que creo que mi sobrino Alfonso, por ejemplo. ignora tal detalle y me preocupo un montón para ver cómo lo traduzco para que se entere. Pues, caramba, no sé yo si me dejarán poner una nota o qué, y además estoy asumiendo que a) mi sobrino se va a leer el libro; b) que no sabía lo de los calzones; c) que le importa; y d) pongan ustedes lo que quieran. Yo creo que tanta cultura y tanta erudición no son necesarias a no ser que te presentes a un concurso de la tele, y no todos.

Les pongo un ejemplo, el otro día andaba yo leyéndome el “Cántico espiritual” de un santo para un mandao, no se vayan a creer que lo hago por gusto, y además que tendrían que quitarle el acento y dejarlo en “cantico” porque es bastante corto, y resulta (de) que tiene un montón de citas del Cantar de los cantares del rey Salomón, el de las minas, que un servidor, como pueden suponer, no se ha leído, porque eso del papel biblia de las Biblias ya tira patrás. Bueno, pues me enteré bastante sin haberlo leído (puede que no pillara aquello de “Cogednos las raposas, / que está ya florecida nuestra viña” porque la explicación que daban era que venía de “capite nobis vulpes, vulpes, parvulas, quae demoliuntur vineas, nam vinea nostra floruitque es como no explicar nada porque sigues sin saber de dónde han salido las raposas, pero sí sé que quiere decir zorras y eso me da mala espina en un poema tan erótico). Es decir, pude disfrutar (sic) de la lectura a pelo. Pues lo mismo pasa al traducir.

Total, te trincas tu diccionario y en dos patadas está lista la traducción, que no entiendo la de tiempo que se tiró el francés ése, Champiñón, me parece, con la piedra de doña Rosita, que no sé yo si no sería la soltera de Lorca, donde el terremoto. Puede que te pase alguna cosa un poco extraña, pero, bueno, tampoco es para tanto. Sin ir más lejos, el otro día estaba viendo una versión televisiva de Los primeros hombres en la Luna de H.G. Wells que no la había cuando era más chico, que si no, no me leo el libro, y uno de ellos hace una cita y el otro le responde según el subtítulo turco: “No sabía que fueras tan aficionado a Bard”. ¿Y qué? ¿Que alguien sabe quién es el famoso bardo ése? (¿Asurancetúrix?). Y, suponiendo que lo sepan, ¿qué más les da? Mejor para ustedes y con su pan se lo coman. ¿A mí qué me importa si es Bard o Asurancetúrix si no me sé la cita? Que no, hombre, que para traducir no hace falta tanto culturón; a no ser que quieras traducir y además comprendiéndolo, como el opositor del chiste.

P.D. El Malapartiano ha publicado una entrada en su blog que insiste un poco en este asunto. Los errores (¿fallos?) de traducción que menciona Mario Muchnik lo son mucho más de cultura que de lengua. La entrada formula una pregunta muy interesante: ¿En qué pensaba el editor cuando encargó el libro a un traductor tan imberbe? Me permito contestarla: en lo barato que le salía.

1952 軍事改革

Lee y no me seas cateto. Como decía Mao, o un santo: La lectura os hará libres

 

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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3 respuestas a Acavemos con la kultura

  1. Sole dijo:

    Hola Rafa. Tu entrada de hoy me recuerda a mi clase de inglés. Tenemos una profesora americana que la pobre las pasa canutas con el español, sobre todo con los refranes y proverbios. El otro día le dijo a su novio “Shit or get off the pot”, que al parecer es una expresión común para estimular a alguien a que tome una decisión, pero como la tradujo literalmente dice que el novio la miró con bastante cara de horror (según el traductor de google “mierda o salir de la olla”). RIB

  2. Sobre el (llamémosle) debate de si se leía más antes que ahora (que como dices estamos todo el día con las maquinitas y el feisbuc), quería recordar los recientes libros de Jordi Llovet (“Adiós a la universidad”) y Jordi Gracia (“El intelectual melancólico”). El primer libro está quedándose como símbolo del “todo tiempo pasado fue mejor”, mientras que el segundo viene a ser un “dejémonos de leches, que la cosa está mal, pero ni mucho menos como cuando Franco era cabo”. También sobre el tema me permito dejar un enlace a la, para mí ya imprescindible, Patrulla de Salvación: http://patrulladesalvacion.com/2011/12/02/sanz-villanueva-perdonando-vidas/

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