La extranjera besará por frivolidad, digo yo

Kiss Briseis Painter Louvre G278

Así no, repito, no es como se besan los hombres en Turquía para saludarse (en realidad, y que nadie se lo tome a mal, éstos son griegos).


Me dice Mª Jesús que en la traducción de Cevdet Bey e hijos hay algo raro porque en cierto momento un italiano, un levantino para ser más exactos, le besa la mano a una y a Cevdet Bey le parece casi escandaloso lo que hacen los cristianos, pero luego va él y se la besa a otra señora. Tiene razón Mª Jesús; ella y yo sabemos que son manos distintas y besos distintos, pero a lo mejor el lector medio español no se entera. Es decir, el primer beso se lo da un señor de una minoría a una actriz nada menos, demi mondaine, vaya, en plan galantería, mientras que el segundo beso se lo da Cevdet Bey a una señora mayor como muestra de respeto. ¿Lo ven? Si es que las extranjeras son unas descocadas como puede verse por el grabado (en movimiento, motion picture) adjunto. Claramente el primer ósculo es por frivolidad y el segundo por respeto. Ahora bien, para cumplir como es debido con este último, Cevdet Bey tendría que haberse llevado la mano a la frente una vez besada.

Hablando de este tipo de besos, me comenta el amigo Serdar que lo de besar manos “es un fenomeno que existe en nuestra cultura y que no existe en otras culturas”, idea con la que no estoy muy de acuerdo. Es más, añade que una frase como  “La niña besó la mano de su padre, se la llevó a la frente y después cogió la maleta y se fue”, “Si directamente traduce esta frase al espanol,no anima nada en la mente del lector” (“animar” entiéndase en el sentido de “dibujos animados”) porque los españoles no entenderíamos esa muestra de respeto. ¿Por qué cree eso? Porque todos creemos que nuestras costumbres no existen más allá de nuestro pueblo. Pero, ¿acaso no besamos los españoles las manos de obispos y otros dignos príncipes de la Iglesia cuando bajamos a comprar pan y nos los encontramos por la calle con sus pellizas de armiño en invierno y sus roquetes de algodón en verano?

Claro que lo de aquí resulta de un respetuoso que no se pueden hacer idea, oigan. Me acuerdo de una escena de İnce Memed en que el padre de un terrateniente se ponía a la puerta de la finca para que los braceros le besaran la mano. Antes los políticos de derechas también se dejaban que los pelotillas les besaran la mano, pero es una práctica que va desapareciendo. Y menos mal, porque daba una imagen horrorosa.

Y es que esto de los besos es un problema de cuidado. Uno no es nada besucón y lleva muy mal el besuqueo. Por ejemplo, normalmente no se me pasa por la cabeza besar a otro hombre y, de hecho, las paso canutas con mis sobrinos porque no sé qué hacer. Mi único consuelo es que ellos lo pasan igual de mal. Sin embargo, aquí en Turquía lo normal es que los hombres se besen, como los franceses y no, gracias a Dios, como los rusos. Al final te acostumbras como a (casi) todo. No obstante, el besuqueo turco tiene un detalle que puede llegar a complicar ligeramente la vida. Empiezan por el otro lado; o sea, atacan por el flanco derecho. Como consecuencia, mi padre, porque a él sí le besaba, y yo nos dábamos unos golpetazos considerablemente molestos en la narices, muy respetables ambas. Como nos lanzábamos en en la misma dirección (él hacia la izquierda y yo hacia la derecha), no nos presentábamos las mejillas sino que más bien parecía que fuéramos a olfatearnos el hocico como perros sin carnet de identidad, pero con el vigor supuesto en estos casos de añoranza. Pueden imaginarse el doloroso caos.

Además, los besos (o casi) tienen su componente ideológico. ¿Han visto a esas señoras que besan al aire para no añadir un contagio de maquillaje al natural besuqueador de diversas miasmas? Pues aquí en Turquía es bastante habitual ver a dos hombres que, en lugar de besarse en las mejillas, se dan en las sienes unos testarazos o calabazadas o como los quieran llamar de aquí te espero mientras se estrechan amigablemente la mano. ¿Y eso? Ah, eso quiere decir que son nacionalistas (vulgo fachas). No sé por qué lo hacen así, pero lo hacen. Yo creo que es porque resulta (-ba) muy fácil diferenciar las diversas tendencias ideológicas (izquierda, izquierda, derecha, derecha) por el tipo de barba o bigote. Pero, claro, con la manía de afeitarse o de ir con una barba de tres días no hay quien sepa de qué vas a no ser que lleves ropa fácilmente identificable, que ahora en verano es muy complicado. Hasta la kufiya palestina, que aquí la llaman “puçi” (pronúnciese “puchi”), antes claro indicio de ser progre, ha dejado de ser una marca identificativa porque A) se ha puesto de moda (sobre todo si es de colorines) y B) en Turquía y demás países del orbe musulmán lo mismo eres maoísta que integrista islámico porque los dos son propalestinos. Así que nada mejor que un beso. ¿Que te besuquean de forma que parecen querer absorberte el carrillo como si fuera un batido de fresa mientras te pellizcan dolorosamente el otro? Es muy probable que sea alguien de la familia o que seas un personaje de Volver de Almodóvar. ¿Que intentan descornarte con un topetazo como los de esas cabras de los documentales que cualquier día de éstos se van a caer risco abajo? En Turquía quiere decir que eres facha.

Siguiendo con Cevdet Bey e hijos, hay otra escena en que la mujer de Cevdet Bey, educada a la otomana, está toda apurada porque una amiga y ella van a tener que besarse a modo de saludo moderno. El problema residía en que las mujeres no se besaban entre ellas porque besarse era cosa de hombres. Como no soy tan viejo, no sé decirles cuál era la situación en España allá por los años veinte entre las señoronas, pero según La Regenta, las mujeres sí que se besaban (a lo mejor porque no era cosa de hombres, como el coñac Soberano). Por ejemplo, Petra va a casa del Magistral y:

En la puerta de la escalera la recibió con afable sonrisa Teresina y se despidieron con sendos besos en las mejillas, como las señoritas de Vetusta.

Pero no todo son besos en las mejillas. Seguro que se acuerdan de aquellas escenas (creo recordar que hay más de una) en que Quintanar le da a Ana un besito en la frente, que es algo que los mayores hacen con los más jóvenes, entre otras cosas porque son más altos y si no es un lío, y Ana le responde con un beso en la boca, que no tiene nada que ver con el anterior. Aquí en Turquía también se dan esos besos del tipo “¡Hijo mío!”, pero lo típico típico era besar en los ojos, aunque no sé qué chakra habrá ahí. La verdad es que desde hace mucho tiempo era más bien un dicho eso de besar en los ojos, tanto que al final “te beso los ojos” se ha quedado en un “te besé”, o, si le hacemos una traducción dinámica “date por besado” que se dice como clausura de las conversaciones telefónicas. Les doy un bonito ejemplo de Haldun Taner de su uso clásico que me he encontrado en el diccionario de la T.D.K. (donde explica que se usa para “demostrar respeto y afecto”): “Buralara kadar zahmet ettiniz, büyüklerin ellerinden, küçüklerin gözlerinden öperim.” Que quiere decir “¡Se ha molestado en venir hasta aquí! ¡Beso las manos de los mayores y los ojos de los pequeños!”, o, en traducción dinámica: “¡Ois, ¿pa qué se molesta? ¡Qué queridín!”. Aunque en mi vida lo traduciría así.

Bueno, pues aunque no se lo crean, esto del besuqueo también plantea problemas de traducción. En un momento de Cevdet Bey dos amigos se están vacilando y el uno le dice al otro: “Gel, öpeyim seni!”. Que quiere decir: “Ven acá pacá que…”, ¿que qué? ¿Que te dé un beso? ¿Que te bese? A mí me suena extraño que un tío como un trinquete le diga a otro “Ven que te dé un beso”, pero lo de “Ven que te bese” queda bastante baboso. Todavía no sé qué hacer y como me harte igual lo cambio por un abrazo, que suena bastante mejor, “Ven que dé un abrazo”.

Total, que aunque según la wikipedia los besos liberen oxitocina y eleven el nivel de glucosa en la sangre, también tienen su parte cultural. Gracias a todo este follón (y porque me da miedo lo de la glucosa), cada vez beso menos a nadie. En España el beso en una mejilla será “usual como saludo informal generalmente hacia mujeres” (también de la wikipedia, aunque añade que “en España […] es también usual entre hombres”, algo que yo no sabía porque será cosa de la otra España, la de la caña, tabaco y brea, que nunca le vi la gracia a la brea), pero en Turquía no es muy normal que le plantes un par de besos a una desconocida o poco conocida y a lo mejor te juegas que te suelte un soplamocos. Recuerden esta sencilla táctica: ofrezca usted la mano extendida y, si tiran de ella, puede arriesgarse a depositar un casto ósculo. Ante la duda, no besar. No seamos frívolos.

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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