La influencia del salmorejo en la traducción (1)

Detecto cierto cachondeíto sano en el siguiente comentario de Carmen Anisa sobre no sé qué entrada:

La influencia del salmorejo cordobés en la traducción directa del turco al español. Un buen tema para una tesis 🙂

Pensaba copiar la receta del Caballo Rojo, pero me sale en inglés, así que he puesto un enlace en la foto a un sitio llamado Las recetas de mamá, que incluye la versión con Thermomix, que no me vuelve loco. A mí me gusta lo basto.

No sé si se habrá hecho alguna tesis sobre la traducción de comidas o sobre la influencia de las comidas en las traducciones; he probado con diversas variaciones en la base de datos Teseo y no me ha salido ninguna, pero eso no quiere decir que no existan. Sí me consta que se ha escrito bastante sobre el tema, sobre todo porque los humanos tenemos la manía de ponerle nombres a la comida. Es decir, cualquiera puede entender lo de “boquerones en vinagre”, pero ¿salmorejo? Buscando algo sobre la etimología del nombre en la Wikipedia me he encontrado varias posibilidades, pero casi me parto de la risa cuando he leído la siguiente frase:

La historia del salmorejo, como preparación culinaria, se remonta a los primeros instantes de la humanidad en los que se trituraban los ingredientes en un par de piedras.10 Esta forma primitiva de cocinado por trituración mecánica era muy popular, y se aplicaba a un gran número de alimentos.3 En los inicios estos salmorejos desde luego no llevaba tomate, y eso lo convertía en lo que se denomina salmorejo blanco.

Es inevitable pensar en los cromañones y los neardentales peleándose por un platito de salmorejo blanco (¿con jamón o sin jamón?). De todas formas, la etimología que más me gusta es la de mi amigo Jose: Un día hallábase un morisco preparando gazpacho cuando una turba desatada pretendió lincharle. El morisco no tenía nada con qué defenderse y empezó a arrojar a la multitud la masa del gazpacho que estaba haciendo. Así, a los gritos sanguinarios y despectivos de “¡Sal, morejo! ¡Sal, morejo”, él respondía con puñados de la sabrosa masa, y de ahí el nombre. No me dirán que no es tan buena como otra cualquiera.

Volviendo a la traducción y el salmorejo, el traductor se encuentra ante una disyuntiva cuando se trata de platos con nombre (como traduzco del turco, no me atrevo a decir “bautizados”): ¿Los traducimos o no? Los anglosajones son muy poco dados a traducir este tipo de cosas, porque da la impresión de que tienen cocina de todos los países menos del suyo o los suyos y conservan los nombres de la lengua original. La verdad es que, como te descuides, son poco dados a traducir nada: todavía me acuerdo de una frase de la traducción de Maureen Freely de Estambul que decía “the hüzün belongs to the cemaat”. Con tanto multi-pluri-culturalismo, pasa lo que pasa. Lo malo que tiene no traducir los nombres, por lo menos al español, es que le da al texto un airecillo exótico que a lo peor no tiene mucho que ver con el asunto. Imagínense la siguiente frase: “Mi amigo y yo salíamos del fútbol muy cabreados con el árbitro y para que se nos pasara el sofoco decidimos ir a tomarnos una cerveza y un bocadillo de köfte”. No sé, a mí me parece que no pega mucho.

Claro que es posible que tampoco pegue traducirlo literalmente: “Mi amigo y yo salíamos del fútbol muy cabreados con el árbitro y para que se nos pasara el sofoco decidimos ir a tomarnos una cerveza y un bocadillo de albóndigas”. Y se imagina uno la salsa chorreando por el pan. Pero, ¿dónde se ha oído un bocadillo de albóndigas? Bueno, no dejan de ser curiosos los de calamares. Ya nos prevenía S. Jerónimo contra las traducciones literales. Aquí en Turquía los restaurantes cutres son muy dados a recurrir al primo que estudió en Inglaterra y traducir los nombres de los platos. Puedes pedir el menú en inglés y encontrarte con que tienen “ensalada del pastor”, por ejemplo. Y se imagina uno al inglés preguntándole al camarero: ¿Tendría usted la bondad de explicarme qué coño es (“what the cunt is” sería la traducción literal) una “shepherd’s salad”? Por cierto, es una ensalada en la que va todo muy picadito: tomate, pimientos, pepino, cebolla…

Mi amigo Taner tiene una bonita colección de documentos gráficos de este tipo de traducciones. La más bonita es un cartel en el que se anuncia “kuzu çevirme”. Se trata de un plato de cordero (kuzu) típico del campo y los merenderos, en el que lo suyo es poner el bicho, a ser posible entero, en un espetón y que se ase despacito. En turco “girar” es “çevirmek” y el problema es que en turco moderno han tomado el mismo verbo para “traducir”. Así que el cartel al que le hizo la foto mi amigo Taner reza: “Lamb translation”, que no parece muy apetitoso. De todas formas, peor fue lo del señor chino aquél que de cara a las Olimpiadas decidió poner en inglés el nombre de su establecimiento y debió de recurrir a una herramienta de traducción en internet, porque la tienda se llamaba “Translation server error”. Ves, ves, ya te lo decía yo, siempre hay que acudir a un nativo.

Pues sí que estamos buenos. Si no se traduce, malo; si se traduce, peor. ¿Qué hacemos entonces? Lo que nos enseña el libro gordo, y hay que ver lo que nos entretiene, es traducir un poco con la cabeza; o sea, con seso. Y ahí veo varias posibilidades. Una es ampliar, especificar o lo que sea, pero que no cante. Un poner (que diría el diccionario agropó): si sé que en Turquía las albóndigas se consumen de múltiples maneras y también sé que las de los bocadillos se hacen a la parrilla, ¿por qué no decir “un bocadillo de albóndigas a la parrilla”? Puede que el lector piense que los turcos no están muy bien de la cabeza por no hacerlas con salsa, pero no se devanará los sesos pensando en cómo harán los bocadillos para que no chorree por todas partes.

Ésa es una idea. Otra es recurrir a los ingredientes. En una traducción antigua de El Halcón decía que los personajes se tomaban una “sopa de tarjana”. Muy rica, pero ¿qué será eso? La traducción era de la inglesa y seguro que ellos lo habían dejado en el original, “tarhana”.  Como digo, en estos casos prefiero recurrir a los ingredientes (principales) y traducir por “una sopa de yogur y menta”, que a lo mejor te dan arcadas sólo de pensarlo, pero que se entiende lo que es. En el caso del salmorejo, en inglés podía quedar como “tomato purée” o “tomato paste”, aunque yo no diría “mashed tomatos” por mucho que al puré de patatas le llamen “mashed potatos”. Bueno, espero explicarme. De todas formas, cuando uno lee una traducción, aunque sólo sea por los nombres de los personajes, es consciente de que está leyendo algo que ocurre en el extranjero y asume que comen guarrerías. Es muy divertido ver en el aeropuerto cómo  los españoles que han pasado una semana en Turquía suspiran por comerse una tortilla de patatas, como si se hubieran pasado treinta años en una cárcel de Tailandia.

Otra posibilidad es recurrir a los hiperónimos, pero con prudencia. Es decir, la tarjana, tarhana o como sea, es una sopa, ¿no? Pues si la frase es: “Se tomaron una sopa de tarhana -o de yogur con menta- para entrar en calor”, ¿no sería mejor dejarlo “Se tomaron una sopa para entrar en calor”?. Claro que la podemos fastidiar si la frase es “Tenía calor y me tomé un gazpachito para refrescarme” y alguien lo traduce por “tomato soup”. O sea, que tenías calor y te tomaste una sopita, ¿no? Menudo masoquista.

De todas formas, hay veces que, lo mires como lo mires, no puedes traducir y tienes que dejarlo en el original. Me pasó al principio de El libro negro. En Turquía hay una bebida caliente llamada “salep” muy típica del invierno (y aquí puede hacer mucho frío). En parte me recuerda al “Eko, Eko, Eko, Ekooo” aquél. La verdad es que está muy rica porque lleva canela y sabe como a arroz con leche. En fin, que es típica del invierno, espesa y calentita y lo suyo es tomársela en la calle esperando el autobús o haciendo cola para algo. ¿Y cómo se traduce eso? No vamos a poner “chocolate”, que es lo que más se le parece en nuestras tierras en cuanto a la función, ¿no? Se toma caliente en invierno y demás, pero no es lo mismo. Yo no lo traduje y recurrí a las tan socorridas cursivas: salep (total son extranjeros y se supone, etc., etc.). Lo más curioso de todo el asunto fue que en un día de aburrimiento, miré en el diccionario académico (español) y me encontré lo siguiente:

salep.(Del fr.salepeste del ár. saḥlab, y este del ár.clás. ẖuṣà ṯṯa‘lab, testículos del zorro).1. m. Fécula que se saca de los tubérculos del satirión y de otras orquídeas.

¡Toma, pero si en español existe la palabra y viene del fr. y del ár. y del ár. clás.! ¡Y se refiere a los testículos del zorro! Bueno, pues lo peor de todo el asunto es que la bebida turca se hace precisamente con “fécula” de un tipo de “orquídea”, mira tú por dónde. ¡Anda, qué curioso! Sí, listo, y qué haces con la traducción, ¿eh? “Tenía mucho frío en la cola del autobús y decidí tomarme un vasito de leche con fécula de la orquídea llamada testículos de zorro”. Desde luego, eso no lo escribe nadie en su sano juicio, por muy extranjeros, etc., etc., que sean. ¿Saben lo que les digo? Que también los traductores tenemos el deber moral de educar en la multi-pluri-culturalidad a los lectores. Cursivas y arreando, que lo busquen en internet y se culturicen. “Enrólate y verás mundo”, les decían a los pobres romanos de Astérix, pues “lee y aprende”, le grita al pobre lector el traductor metido en un callejón sin salida . Eso sí, con suerte despertará en él la curiosidad por probarlo si viene por aquí. Viaja y verás mundo, y tomarás bebidas de fécula de orquídea que saben a arroz con leche.

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Acerca de Rafael Carpintero

Traductor y profesor en la Universidad de Estambul
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11 respuestas a La influencia del salmorejo en la traducción (1)

  1. Lo de las cartas de los restaurantes merece una entrada propia. Yo iba mucho a uno en Cádiz donde clavaban bastante, simplemente por el placer de leer y releer la carta en cuatro idiomas. El alemán era insuperable. No me atreví a robar un ejemplar, pero memoricé los mejores platos. Mis favoritos (retraduciendo):

    Yo segrego (ibéricamente)
    Golpes del cordero contra la ironía
    Mujer hacia la que a uno le van cavando.

    En otro bar, este sólo bilingüe, se podían tomar los famosos y tan sabrosos “Little holes”. Adivinen.

  2. Muy interesante, la verdad. Y sí, plantea muchas dudas. yo he traducido varios juegos de recetas y tal, y las paso putas (con perdón) porque el traductor inglés las ha traducido del francés y me pone cosas raras, así que, casi siempre, pido que me den el original, que aunque no traduzca francés, me ayuda a entender a qué vienen muchos nombres que me pone el inglés 🙂

    Lo de köfte… Yo cuando estuve en Turquía (estuve en Bursa y luego en Estambul), las köfte me las daban aplastadas, ¿no? O esas eran las shish kebab? No sé, pero me tiré una semana comiendo como unas hamburguesitas de carne picada de cordero sin ni una pizca de grasa y me moría del placer XD Creo que tu opción de llamarlas “albóndigas a la plancha” es buena. Si no, pelotitas de carne picada 🙂

    Lo del salmorejo, yo lo llamaría “cold tomato soup”, que es lo que dicen para el gazpacho, aunque sí que podríamos añadir los otros ingredientes que lo diferencien del gazpacho, por ejemplo “cold bread and tomato soup” para el salmorejo y “cold tomato soup” para el gazpacho (y nos importa tres si lleva ajo, pimiento y cebolla).

    Por último, lo del bocadillo de albóndigas yo sí que lo ha visto 🙂 De hecho, a mi novio, inglés, le gusta meterse la albóndiga entre dos trozos de pan (la parte por la mitad, eso sí, que si no no le cabe en la boca), así que, no lo veo tan descabellado… De todas formas, para cosas descabelladas, el “chips sandwich” que se hacen aquí… Y se los comen que da gusto 🙂

  3. Celia Filipetto dijo:

    En inglés, las albóndigas son meat-balls, por mal que nos suene la palabra. Y lo del bocadillo de albóndigas, al menos en mi acervo culinario y barístico, existe desde hace mucho tiempo. Los recomiendo vivamente.

    • Por lo que recuerdo, tampoco estaba malo el de patatas fritas que tanto le sorprende a Curri

      • Ay nooooooo… qué ajcoooo 😉

        A mí me lo dieron a probar, con patatas de esas del “Fish & Chip shop”, que sabes que se han frito en un aceite refrito donde han frito (valga la redundancia) TODO: pescado, carne, patatas, salchichas… Y lo encontré muy… no sé, el pan mataba todo el sabor de las patatas, pero aún era capaz de saborear el “refrito a tó junto” 🙂 Pero todo es cuestión de gustos. Aquí también les he visto que meten las patatas fritas del McDonalds dentro de la propia hamburguesa y se lo comen tan panchos…

  4. José Antonio dijo:

    ¡Hola, Rafa!
    Me ha encantado saber que mi teoría sobre el origen de la palabra “salmorejo” está siendo ampliamente difundida a través de este blog. Quizás algún día puedas revelar a tus lectores el de la palabra “estofado”, emitida por Manolo hace años, en la que el tapiz de Penélope juega un papel relevante.
    ¡Avisa cuando vengáis por Córdoba!
    JoseA

    • Caramba, D. Jose, de los muy heroicos hermanos González, de visita por aquí. Es un honor (ahora dirían un privilegio) citar sus etimologías, mucho más sabias y certeras que las de S. Isidoro, sin duda. No sé si podré resistir la impaciencia por saber la de “estofado”. No creo que Penélope fuera portuguesa, ¿no?

  5. Jose Antonio dijo:

    Creí que no lo leerías nunca, chaval…
    No, no era Penélope La Portugesa, pero sí que pasaba sus largas veladas de espera haciendo música con sus doncellas a la vez que tejía no-se-qué tapiz con sus propias manos. Y ella corregía a las doncellas diciéndoles “Esto es fa y esto do, esto fa y esto do..esto fa, esto do…esto fa-do; esto-fa-do” hasta que la copla salía de corrido. Creo que hay algunos estudios que avalan esa hipótesis. No olvides lo que te he dicho de avisar cuando vengáis. Un abrazo.
    JoseA

    • No sólo me lo leo, sino que contesto además. Se ve que esto tiene un cierto tiempo de respuesta. Gracias por la etimología, creo que leí algo al respecto en la Miskatonic Review of Folk-lore, pero no estoy seguro.
      No nos olvidaremos de avisar.
      Saludos y expresiones

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